miércoles, 14 de octubre de 2015

Fernando Palacios: Organic Mundi


Texturas. Esta es la palabra que más se oía en la inauguración de Organic Mundi de Fernando Palacios en la Galería Orfila. Quizá una de las mayores satisfacciones para algunos pintores sea la experimentación, investigar con materiales, pigmentos y formas que vayan conformando sobre la tela o el papel la idea y el objeto que han imaginado. Fue una visita fugaz ; sólo una primera impresión de las  obras expuestas. A continuación, tras la lectura del tríptico de presentación, una opinión entre líneas: "En ocasiones, (la obra de Palacios) toma un aspecto licuado que deja entrever la textura del lienzo, y en otras alcanza tal relieve que roza lo tridimensional".

El segundo día que acudí a la sala retomé y observé con más serenidad las obras y descubrí que lo realmente importante, más que las similitudes que hubiese que encontrar con la obra de sus maestros u otros artistas, es la interpretación que Palacios hace del universo, capaz de crear su propia cosmología: formas, estructuras y paisajes, y prolongarlos más allá del horizonte que dibuja en el lienzo, formas que recuerdan, en cierto modo, a imágenes esquemáticas, runas y protoformas de un escritura incipiente, y dar forma a toda una iconografía de valles y cadenas montañosas que la mente de un astrónomo pueda imaginar en un astro recién descubierto por él.

Y de entre toda la cosmografía irrumpe un bosque que surge de la profunda oscuridad del espacio "¡qué osadía utilizar el negro!", oigo a mi lado, Es una ruptura de la forma, de espacios curvos y horizontes que insinúan el infinito, para trasladarnos a un díptico maravilloso en el que los ocres, blancos y amarillos verticales rasgan una densa y profunda nada.

Hubiese sido fácil buscar similitudes, parecidos e influencias en la obra de Fernando Palacios, como decía antes, pero preferí no hacerlo e insistí en buscar su lado experimental, el uso de materiales y la creación de texturas, ahora sí, me atreví incluso a preguntarle por los pigmentos que se extienden sobre el papel dibujando esferas que semejan pequeñas lunas o gigantescos planetas hasta dotarlos en ocasiones de un grosor palpable, ese relieve casi tridimensional e inaudito de formas aleatorias y colores terrosos como cualquier otro pintor hubiese utilizado para pintar la tierra de un campo arado.

Sobre esta orografía configurada en los lienzos con ocres, amarillos y blancos, se impone en ocasiones la expansión de un espacio en el que parecen gravitar las esferas como satélites silenciosos que giran y viajan, en torno a un cuerpo o un sistema aún mayor, en la inmensidad de un espacio abierto, monocromo y limpio en el que parece trasladarse, paradójicamente, en la quietud del lienzo.

Ha sido un pequeño descubrimiento, una nueva sensación quizá. En definitiva, el espectador se encuentra frente a una obra atractiva, en la que el artista no solo indaga sobre el espacio, sino que trabaja las texturas de manera tan imaginativa como atrevida. Una oportunidad sincera para un espectador atento.


Organic Mundi, de Fernando Palacios en Galería Orfila, en calle Orfila, 3 de Madrid, hasta el 24 de octubre de 2015


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