domingo, 14 de junio de 2015

Pepe Sevillano: Espíritu de metal


Al entrar en la sala de la galería no deja de sorprender la obra de Pepe Sevillano y lo difícil que puede resultar catalogarla o ubicarla en un estilo concreto, aunque sí en un contexto bastante actual y amplio en torno al cómic, al diseño e incluso al tatuaje o al graffiti y, como dice el pequeño programa de la exposición, en una especie de "fusión de estilos y técnicas" y, sobre todo, una vuelta al Renacimiento.

Hace años mi hijo me pidió un disco de un grupo que se llamaba Ars Amandi. un grupo desconocido de chicos de un pueblo que sonaban por Ávila y que había tenido la osadía de llamarse como la obra de Ovidio. No sé si Ovidio se hubiese molestado por ello y ni siquiera si fue inspiración para alguna de las obras del disco, como el caso del Blade Runner de Burroughs del que Ridley Scott sólo tomó el título para su película, y quizá sea en este mundo futurista, entre Burroughs y Scott, el más idóneo para ubicar la obra de Pepe Sevillano, este Espíritu de metal, un mundo que evoluciona hacia y sobre la robótica, donde los personajes sobreviven en una atmósfera tan idílica como degradada en la búsqueda, como el replicante de Scott, de un sentimiento mecánico y artificial.

La evocación del Renacimiento es, como hicieron los chicos de Ávila tomándose la licencia de utilizar el Ars Amandi, un poco exagerada pero cabe conceder el mismo privilegio a Sevillano y comprar su obra con el estilo del Quattrocento: la minuciosidad, el detalle con que se prodiga en los retratos que no dejan de recordar un rostro de Bramantino, el perfil exquisito de Giovanna Tornabuoni de Ghirlandaio o el paisaje idílico en forma de castillo con una obra de El Bosco; pero hay uno más sugerente aún, un San Jorge de Uccello tan vivo e intenso al que te transporta ese diablo rojo que parece precipitarse a los infiernos de un espacio sin fondo.

Pepe Sevillano crea su mundo particular al que nos transporta a través de la fantasía, en el que no hay que buscar más significados que los que las mismas obras sugieren, desde un mundo de pesadillas y monstruos que fluyen y se evaporan de un frasco de cristal de cuyas esencias se tornan seres demoníacos, garras, dientes afilados, manos exentas, ojos sanguinolentos y un fuego que atiza más si cabe la hedionda evocación del diablo como en un juego de rol; hasta la minuciosa exaltación de una hormiga de vivos colores protagonista única y exclusiva de un pequeño lienzo.

No es el Triunfo de la muerte ni El Jardín de las delicias, ni Brueghel ni El Bosco. Tal vez las comparaciones sean excesivas, que lo son sin duda, pero en la obra de Pepe Sevillano descansa cierta ironía y hay que celebrarla con humor y la simpática evocación de un submundo de héroes mecánicos, nuevos Prometeo, Lanzarote y reinas Ginebra que los primeros ya nos anticiparon; junto a replicantes, Hal 9000 y C3PO de la iconografía de un hombre que ya ha pisado la Luna; una nueva épica que nos recuerda de las epopeyas que narra Ovidio en su arte amatoria: "Las Sirenas eran unos monstruos marinos, que con su voz melodiosa detenían las naves, aunque hubiesen sido lanzadas a toda vela;..." o la descripción apocalíptica de un retrato en el Blade Runner de Burroughs : "Retrato a tamaño natural de un chico desnudo con la polla tiesa. Sandalias aladas y casco de centurión. Predominan en el cuadro los tonos chillones en rosa y azul que contrasta con el dorado del elaborado marco. El chico posa delante de un fondo de ciudades en llamas".


Espíritu de metal, óleos y esculturas de Pepe Sevillano en Galería Orfila, en calle Orfila, 3 de Madrid hasta el 23 de junio de 2015.

1 comentario:

  1. Enormemente agradecido por tus acertadas palabras y siento no haber estado tan "al loro",estos últimos días he estado ocupado tratando con clientes. No obstante espero poder conocerte y tomar algo mientras charlamos de arte, mi arte, el arte...Gracias de nuevo.Pepe

    ResponderEliminar