lunes, 1 de junio de 2015

Museo Thyssen Bornemisza: Miradas cruzadas


Siempre he imaginado que la función principal de un museo no es acumular obras, además de exhibir sus fondos y su mantenimiento: limpieza, restauración, adquisiciones, etc. también está la labor didáctica. Uno de los museos que más visito es el Museo Thyssen-Bornemisza, que además de su formidable colección, por la que el visitante pude hacer un recorrido por la historia del arte desde el románico hasta la actualidad, suele organizar exposiciones temporales extraordinarias, -en la actualidad Paseo por el amor y la muerte de Paul Delvaux- además de actividades propias de una gran pinacoteca: cursos, conferencias, librería, servicio de reproducciones y hasta una seductora cafetería.

Pero en el Thyssen hay algo que lo hace más atractivo, y son sus pequeñas muestras que titulan miradas cruzadas, en la primera planta del museo, de acceso libre y que no son otra cosa que clases magistrales de historia del arte. Cada clase, diría, consiste en una selección de obras, que casi nunca llegan a 10, en torno a un tema en común, que acompañan de un folleto explicativo. Hace un tiempo este folleto tenía una edición muy cuidada con fotografías y texto, ahora, por el momento de crisis, imagino, éste se resume a un una hoja, en español o en inglés, en la que en breves pinceladas se resume la esencia de la muestra, de manera sencilla y accesible para el espectador sin dejar de ser rigurosa.

Ahora se puede ver la décima muestra de estas miradas cruzadas con el título: El artista y su imagen AUTORRETRATOS, con obras de Rembrandt, Beckmann, Steen, Schiele, Freud,… El texto que acompaña la exposición nos presenta al autorretrato como un “género que ha interesado a los artistas de todos los tiempos por muy diversas razones. A unos para dejar constancia de sus estados de ánimo y evidenciar el paso del tiempo” como es el caso de Rembrandt y “A otros para conseguir esa intemporalidad tan ansiada en el ser humano, retratando la fugacidad de la vida” como el caso de Egon Schiele,… El origen de “Esta tradición procede del norte de Italia… existen precedentes en el arte antiguoaunque el autorretrato no se generalizó hasta el siglo XV…” en Italia y Flandes y en él, señala el folleto, “subyace un cierto componente narcisista como afirma John Pope-Hennesy:…”. Entre los instrumentos imprescindibles para su ejecución, está la figura del espejo, lo que provoca una “cierta simbiosis entre el espejo en el autorretrato y el rostro como espejo del alma”.

Son, como digo, pequeñas exposiciones con obras del propio museo y prestamos, en torno a un tema. De memoria, y de los que aún guardo el pequeño catálogo, está la reciente de Van Gogh por el 125 aniversario de su muerte, Juego de interiores, la mujer y lo cotidiano y Orientalismosentre las primeras que se realizaron y la sexta, Reflejos, una de las más impresionantes con una obra maravillosa de Van Eyck. Es una forma de ver y comprender el arte a través de esas miradas cruzadas en las que convergen estilos, técnicas y artistas que nos permiten jugar en su tiempo y sus costumbres. En definitiva, una propuesta excelente, seductora y de acceso libre. Un verdadero regalo.

Miradas cruzadas, en el Museo Thyssen Bornemisza, hasta el 7 de junio de 2015, en Paseo de Recoletos, 8 de Madrid.

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