viernes, 15 de mayo de 2015

François Maréchal: Óleos y estampas moku hanga.


Normalmente la charla con los artistas siempre tiene algo de especial. Una mente creativa siempre es singular y comentar el proceso de creación de una obra, el desarrollo de una idea, qué se esperaba de ella, e incluso qué herramientas se han utilizado es, además de fascinante, tan enriquecedor como excitante. Con François Maréchal he tenido el placer de charlar sobre todo eso, y el pequeño debate sobre qué obra es la más atractiva entre el resto de espectadores esta vez ha pasado  a un segundo término.

François Maréchal y el arte japonés, nos trae el diálogo exquisito entre dos formas complementarias de expresión sobre el que conviene hacer una pequeña introducción. Casi nada más entrar en el arco de la sala hay un pequeño cartel que explica qué es moku hanga, una técnica de trabajo muy similar a nuestra xilografía -moku significa madera y hanga impresión-, y en este terreno se mueve el artista, tanto en la tradición de grabados de flores y paisajes, estos últimos también al oleo, en la que Maréchal parece buscar un equilibro entre las dos técnicas y el estilo oriental, indagando y experimentando tanto con los materiales como con las herramientas que permitan al espectador apreciar mejor las texturas de su obra.

La exposición son dos temas bien diferenciados tanto por la técnica como por el colorido. Por un lado en las obras en óleo el artista capta un momento o un estado de la naturaleza: una montaña, un amanecer vibrante anaranjado o un atardecer rojizo. Colores cálidos e intensos que contrastan frente un paisaje azul, un monte o un mar de colores fríos que parecen remontar, sosegados, el movimiento preciso de una ola para capturarlo tan vivo como apaciguado. Maréchal no sólo interpreta el paisaje al modo oriental, sino que se implica hasta el extremo de fabricar sus propias herramientas, sus pinceles de cerdas duras que hieren y rasgan el lienzo hasta lograr un efecto vivo.

Los  moku hanga, las xilografías, representan en su mayoría flores -lirios-, algún paisaje y un homenaje a Van Gogh. Hay dos grabados que me han llamado la atención, uno es una escena que parece abierta a la interpretación del espectador en la que éste puede sugerir, haciéndolo partícipe de la obra, su ejecución final; y un segundo, alejado de la tradición japonesa, es la imagen de un hombre que camina entre las sombras de los bajos fondos de una ciudad. De nuevo Maréchal interpreta el espíritu oriental que antes comentaba de delicadeza e intuición y lo acerca ahora a un modelo occidental empleando la misma técnica que el moku hanga oriental: "acuarelas, gouache y tinta china sin disolventes tóxicos", la singular forma de impresión manual y el papel especial, van a proporcionar un acabado tan singular como atractivo.


Óleos y estampas moku hanga, de François Maréchal, en Galería Orfila, en calle Orfila, 3 de Madrid, hasta el 26 de mayo de 2015.


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