lunes, 11 de mayo de 2015

Éros c'est la vie: varios autores


Cuando en 1978 se estrenó en España El último tango en París, yo era muy joven y no dejó de sorprenderme que una simples imágenes de sexo pudiesen hacer sombra a unas de las mejores interpretaciones que yo había visto hasta entonces. Discerni y argumentar sobre sexo: pornografía y erotismo, nunca me ha sido difícil; siempre he creído que el erotismo es aquello que sugiere y provoca el deseo, sea sexual o no, mientras que la pornografía es sexo explícito sin mayor argumento que el sexo en sí.

Alejandro Bombín
Viendo la exposición Éros c'est la vie en la galería Fernando Pradilla me asaltaron muchas de esas imágenes entre Marlon Brando y María Schneider, y ahora parece más difícil, con los años, cómo descifrar ese mundo que cada persona crea en torno al sexo, al erotismo y en definitiva, al deseo,amparado, eso sí, en el pudor. La cuestión es intentar reflexionar en torno al erotismo en el ate contemporáneo actual, y se me antojó desde el principio una cuestión tan complicada como sencilla. La obviedad de muchas de las obras no dejaban margen a lo erótico, la acumulación de desnudos no tiene por qué ser erótico, ni tampoco escenas de sexo explícito lo son, aquí entra en valor la pregunta de por qué en la Era de Internet, donde el acceso a pornografía está al alcance de cualquiera, o el bombardeo abusivo y sexista de la publicidad por ejemplo, qué es lo que me incita a valorar positivamente una escena erótica dentro del mundo del arte; y me puse a deambular por las salas de la galería en busca precisamente de ese valor.

Una de las obras, o el grupo de obra que más me atrajo es la de José Luis Serzo, la sutil evocación al ingenio de Gustave Courbet, una apología, si cabe decirlo así, a la mente que ideó El origen del mundo (esta obra junto a El Fauno Barberini y La Fornarina de Rafael son para mi el paradigmá clásico del erotismo). La obra de Serzo, que titula Los sueños de Gustav Courrbet parece recrear el subconsciente del pintor realista francés, e indagar en lo más profundo del erotismo: el pensamiento, la sugestión y lo oculto, elementos sin los cuales el erotismo parece carecer de toda esencia.

Otra obra interesante, ésta en la línea con El Fauno Barberini, es un ángel hermafrodita de David Trullo que parece sustentarse en el espacio, como cayendo ¡Oh pecado, todo lujuria!, a los infiernos. ángel caído que recuerda a un bello Lucifer, a la tentación misma. Trullo plasmar a la perfección la ambigüedad del deseo en el límite de lo racionalmente correcto, formidable, etéreo y hermoso.

Quizás menos retórica tienen las fotografías de Juan Carlos Martínez, en el parque -El Retiro o La Casa de Campo- son directas, sencillas, reales y vivas, un paseo por el borde del estanque adornado de cuerpos provocadores que evocan, casi parafraseando a Goya, a sueños que crean monstruos, o deseos plagados de lujuria y tentaciones, y aquí recordé de aquellos tiempos de Brando y Schneider, palabras surgidas del mismo diccionario, casi ininteligibles como eran la concupiscencia y el relato sicalíptico.

Carol Solar
Hay en la sala un juego que permite al espectador montar su propia orgía, sensacional obra de la chilena Carol Solar; y a su derecha una imagen de Juan Francisco Casas que, aunque no invita al erotismo, bien vale ser contemplada con una mirada algo más oscura de lo normal; y una formidable y sugerente escena, La jolie irlandaise, de José Aja. Apuntando a obras de sexo explícito, en el que lo erótico ya no se insinúa sino que es el protagonista único en la obra, está la de Diana Larrea en su Serie Gabinete Oriental, un guiño al arte japones y Utamaro;  la obra de Pepe Carretero. o la provocativa del islandés Nicolai.

Luis Caballero
Para terminar referirme al grupo de dibujos de Luis Caballero, que es casi un estudio de anatomía del sexo; el trabajo muy personal y atractivo, sin lugar a dudas, de Alejandro Bombín. y de Carmen González Castro, y las veladas insinuaciones de las fotografías de Isabel Rico. Sería prolijo referirme a todos los integrantes de la exposición, una colectiva en la que participan 30 autores, aunque no quisiera dejar de mencionar a la granadina Marina Vargas.

Y volviendo a Brando y Schneider  recuerdo que en el cine vecino que proyectaba Rocky, que carecía, a todas luces para mi, de la chispa del erotismo de Bertolucci  aunque en éste se agotaba rápidamente. Ambas películas discurrían bajo un discurso de violencia, cada una a su manera: la tórrida relación de pareja y la competitividad social americana, y fue curioso en su día que algunas personas me confesaran que en la cinta de Stallone, también habían encontrado un punto de erotismo que yo nunca llegué a encontrar. A este respecto, la visita a la galería bien vale la pena, los trabajos y los artistas son excelentes y cada cual como espectador sabrá encontrar su referente en lo que a erotismo se refiere y valorar su calidad artística. Si a través de la exposición es posible reflexionar o no sobre el erotismo ya es cuestión de cada cual. La invitación, por mi parte, está hecha.

 Éros c'est la vie, exposición colectiva que forma parte del proyecto a3bandas, está comisariada por Arturo PrinsSofía Fernández y Miguel Cereceda, en la galería Fernando Pradilla, en la calle Claudio Coello, 20 de Madrid, hasta el 31 de Mayo de 2015.

Pepe Carretero
Nicolai
Marina Vargas
José Aja
Juan Francisco Casas
José Luis Serzo
Carmen González Castro

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