miércoles, 4 de marzo de 2015

Tulka Qelume y Jack Mircala: Emboscados

Ayer no apetecía más que pasear, hubiese ido por la calle del Príncipe pero hay demasiados turistas. Me he preguntado si alguno se habrá cruzado conmigo en una de estas ferias de arte que han sacudido Madrid durante la semana. Prefiero ir por Ventura de la Vega. Parece que todos los bares y restaurantes están cerrados, menos el Hylogui donde van a desayunar algún que otro diputado y algún periodista político; pero apenas si hay clientes por la tarde. Continúo hasta la calle del Prado y bajo hasta las puertas del Ateneo. Entro y ni siquiera intento subir las escaleras, a la derecha, entrando en un semisótano hay una sala de que anuncia una exposición: Emboscados.


Huyendo de esa vorágine de las ferias de arte y acabo en una sala, para mi gusto demasiado oscura, frente a litografías, dibujos y fotografías de árboles. Si hubiese habido una silla me hubiese sentado tranquilamente para verlas sin necesidad de acercarme a cada obra, para simplemente contemplar el conjunto, como se contempla un bosque sin reparar en un árbol concreto. De fondo se oye una conversación y una música que no llego a distinguir. Uno de los grabados se titula Vals en Si menor. en honor a una obra de Chopin. Imagino que la música puede ser esa. No lo sé. Cuando escribo esto escucho los Nocturnos y ahora es fácil recordar los árboles de esos grabados que traen a la memoria ese canto que produce el roce de las hojas al mecerse con el viento y que semeja lluvia. Hay un poema también, pero no alcanzo a leerlo, prefiero seguir las líneas que simulan las ramas, despobladas de hojas y de pájaros, de cielos sin nubes, sólo un árbol junto a otro árbol, y éstos junto otro árbol, formando el bosque.



Me tomo la visita nada más que como un divertimento, como esas arias que en el Barroco se introducían en las óperas y que servían para relajar el argumento. Y el poema ¿de quién sería? No lo recuerdo; me conformo con leer los títulos que hay al pie de cada grabado: "Cuando los árboles volvieron flotando", o "El bosque desdichado" y entonces recordé, así de golpe, un poemilla que aprendí de Alberti, de su Arboleda perdida, que decía "Más arriba hay un huerto / y en el huerto un naranjel...", ¡un naranjel! repetí de memoria. De nuevo leo un título, esta vez de un dibujo, que me trae a la realidad y a la penumbra de la sala que, como un adiós, tiene escrito: "Como si volviera atrás en el tiempo". Y saliendo a la calle cruzo por Santa Catalina, hasta llegar, con el cielo a la media luz de la tarde, a la Carrera de San Jerónimo y de ahí, a la arboleda de la baronesa frente al Thyssen en el Paseo del Prado.

Emboscados, de Tulka Qelume y Jack Mircala, en el Ateneo de Madrid, en calle el Prado, 21, hasta el 5 de marzo de 2015.

1 comentario:

  1. Preciosista y evocador post, lleno de azar o "magia circunstancial", como el que pareció llevarte aquella tarde a una sala oscura a contemplar abstracciones románticas salidas de bosques.
    Interesante charla la que tuvimos sobre la exposición y el Arte en general, gracias por tu compañía y por tus palabras.
    Un saludo, Tulka y Jack.

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