miércoles, 4 de febrero de 2015

Pablo Lambertos: The world in colors


La obra de "The world in colors" de Pabo Lambertos, comenta un crítico veterano, "es lírica e informal en la que nos juega con colores y líneas con el libertinaje que se permite", es como si la frase no terminara, dudando si el permiso es la licencia del pintor o la cortesía que se otorga al espectador. Toda la obra, pieza a pieza, el complejo entramado de colores sobre el metacrilato, parece estar concebida con un solo fin: vivir el color. Es un viaje con, por y desde el color. Éste se mueve entre espacios deliberadamente abiertos para permitir que la luz fluya y el color emerja y ocupe el lugar justo que le corresponde. Tiene el espíritu de una fotografía polaroid, -reflexiona a mi lado el artista- entre líneas blancas, líneas que permiten al color transite entre ellas.

Hay que esperar de la pintura no sólo el color, ¿y del negro?,- me asegura que no puede pintar nada con negro-, del negro sólo una cruz: "Negra", y después ya en ninguna obra, ni para el contraste; azul, amarillo, rojo y verde puros. Entre ellos percibo el contorno esquemático de una "Ballena", el azul y unos puntos rojos. Me dijeron que la muestra era una sinfonía de color, y así es.

Los peligros del color, es quedarse atrapado en él, como te atrapa la luz del Mediterráneo. Dice Pablo que no sabe vivir sin el mar "no sabría vivir en una ciudad que no tuviese mar"; es la clara y perversa esclavitud de la luz y el color a la que muchos se exponen, "no vale sólo con el azul cielo", es como un diálogo entre espacios: el agua y el aire, el mar y el viento, de una pared a otra de la sala, de obra a obra.

Así va pasando, casi desapercibida, la tensión por la ausencia y el esfuerzo reiterado del artista por estar ausente del lugar donde el espíritu quiere estar. No desea ni puede dejar de ser esclavo del color y la luz pura. Quizá por eso se le ve triste, aunque esboza una sonrisa y la tristeza se camufla en el vigor de cada obra, donde deja cuidadosamente un poco de sí, algo de su aliento, y de memoria recita los títulos, las medidas, el esfuerzo al crearlas, al voltearlas, al respirar de nuevo el cansancio por el trabajo realizado. La luz, me dice, la luz que desprende el metacrilato es especial, en espacios abiertos, es ofensiva, violenta: es el contraste, la pugna de los contrarios, se escribe en otra crónica que leo suelta, es la evocación del "frío y calor, fuerte y débil, ligero y pesado, alegría y melancolía".


The world in colors de Pabo Lambertos, en Galería Bat Alberto Cornejo, calle María de Guzmán, 61, de Madrid hasta el 28 de marzo de 2015



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