miércoles, 11 de febrero de 2015

Joan Hernández Pijuan: Diez años


Se lee en la nota de prensa de la exposición Diez años - Joan Hernández Pijuan, en la galería Rafael Pérez Hernando, una decicatoria extraordinaria y a la vez esclarecedora para el espectador que no sepa quién es Hernández Pijuan, o quien fue, pues ésta muestra es un homenaje por el décimo aniversario de su muerte; la dedicatoria dice: "A los tractoristas anónimos, que día a día nos ofrecen un cuadro único en permanente cambio".

"Hernández Pijuan es el pintor de la sencillez, de la imperfección, de la espontaneidad"; es tan sencillo que no reivindica más que el acto de sentarse a la sombra de una encina, un olivo o un roble y contemplar cómo el tractor transita lento por el barbecho, cómo la reja inmisericorde se hunde en la tierra, rotura, ordena, peina y dibuja, surco a surco, un paisaje tan cambiante como las estaciones; en esta visión tan sencilla se pueden resumir las palabras del propio Rafael Pérez Hernando para dar paso a la exposición: "Esta es una historia de amanecer y atardecer, de invierno y de verano, de luces y tal vez mojada... Nunca a mar."

Los dibujos de Hernández Pijuan son la introspección del paisaje, el entorno en el que vive al pintor, cómo lo interioriza para que la obra surja de la realidad "haciendo especial mención del paisaje trabajado por el hombre". Leyendo entre líneas, en el libro editado sobre sus dibujos, surge la exclamación que, invitándonos a dejar a un lado la complejidad de las cosas, nos brinda la sencillez "nos invita a mirar... nos induce a la contemplación cuando vemos un árbol, una nube, un labrado" y susurrar las palabras que el propio artista pregona satisfecho ¡Qué fantástico es el sentido del paisaje!

Rafael te lleva hasta una de las obras y hace un gesto con la mano abarcando todo el cuadro, y la arrastra de arriba a abajo, de decha a izquierda, como si tuviese una llana invisible, sube y baja, rasgando el enlucido anterior que cubría el lienzo "aquí él (Hernández Pijuan) ya intuía que había algo más...", y lo describe en su oficio:"Es la mezcla de albañil enluciendo las telas con la llana, y de tractorista que las labra todavía húmedas".Y es que a veces, creo que Rafael juega con ventaja cuando te cuenta un cuadro, no lo desmenuza ni lo explica, lo cuenta con la certeza de alguien que ha tenido el privilegio de estar junto al artista y ha visto sus manos trabajar, ha oído su voz y se ha imbuido en su interior hasta vivir y sentir lo que el propio artista ha vivido y ha sentido. Así nos describe el inicio de la jornada: "Son las 7:25 de la mañana. El tractor inicia su marcha y los rastrojos de la derecha se impregnan de luz amarilla".

A partir de aquí Rafael nos invita a introducirnos a cada cual en la obra de Hernández Pijuan, siempre desde la sencillez que propicia un trazo libre y puro hasta la más extrema síntesis que surge espontánea y llevarnos de la mano del artista a su más íntimo propósito: "Intento siempre establecer un diálogo con el cuadro, donde el azar, lo improvisto o lo indeterminado puedan desempeñar un papel importante en el transcurso de la realización de la obra", y leer en ella como quien lee "una carta cuyo anónimo autor sería el paisaje mismo" como nos propone el profesor y crítico Julián Gallego.


Diez años - Joan Hernández Pijuan, en la Galería Rafael Pérez Hernando, en calle Orellana, 18 de Madrid, hasta el 1 de abril de 2015.



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