martes, 24 de febrero de 2015

Álvaro Sánchez- Montañés: Landnemar


Sobre la intervención del hombre en la Naturaleza trata el proyecto: Landnemar, de Álvaro Sánchez-Montañés en EspacioFoto, en una serie de fotografías en color que constituyen: "una reflexión visual sobre uno de los peores errores de la civilización, el de doblegar la Naturaleza en favor del hombre, el pretender hacer de la Naturaleza, sociedad" y la permisividad de una naturaleza extrema para con el hombre.

Para llevar a cabo este proyecto Sánchez-Montañés se traslada, o nos traslada, a Islandia, un lugar donde la intervención humana sobre el paisaje es limitada y menos intensa, quizá propiciado por un clima extremo y donde esta intervención, por pequeña que sea, es más visible: "Landnemar nos conduce a través de asentamientos primigenios, carreteras sin vida franqueadas por gasolineras y tiendas fantasmas, señales que parecen no tener a quien guiar, poblaciones minimalistas para paisajes minimalistas".

La comunión hombre-Naturaleza y la difícil convivencia de un hombre intervencionista y una Naturaleza extrema que aparentemente se deja interferir: una casa junto a un único árbol que descolla en el paisaje; una barca abandonada y sin pasajeros en la ensenada desierta; dos grandes coches todoterreno frente a una casa de tejado rojo; la casa abandonada, abatida, derrumbada por un incendio o por el abandono sin más porque el medio ha vencido... Sánchez-Montañés capta el solitario trabajo del hombre, a veces innecesario e improductivo, una colonización frustrada, y su incidencia en el terreno como la marca de identidad de dominio sobre el territorio, el signo externo de quien ha tomado posesión.

Hay una frase en la introducción de la exposición que expresa el sentimiento de rechazo, la complejidad de la conquista o a la errónea integración con el entorno: "Solo alguien en profunda armonía con su medio, cesará en su ansia de dominar la naturaleza y terminará por entender la rendición como única manera no de sobrevivir, sino de convivir. A través de esa rendición hallará por fin la paz"; una paz no exenta de cierta melancolía o de cierto romanticismo

Es la Naturaleza quien nos permite esta posesión. El viaje que Sánchez-Montañés nos brinda se hace a través de una tierra de dualidad extrema, una tierra helada, cubierta de nieve la mayor parte del año, que descansa sobre un lecho de magma. Los dos extremos en los que el hombre tiene escasa presencia y su supervivencia, la posesión del medio, está reducida a un entorno natural violento e inhóspito que lo difumina y lo esparce en el paisaje del que era ajeno. Y volviendo sobre al texto introductorio de la exposición, se cita una frase de Dostoievski. "ninguna tierra debe rechazar su propia vida. Preferiría vivir duramente, pero vivir, en lugar de vivir una vida ajena, o simplemente no vivir",


Landnemar, de Álvaro Sánchez- Montañés en galería EspacioFoto , en calle Viriato, 53 de Madrid, hasta el 28 de marzo de 2015.


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