martes, 13 de enero de 2015

Soledad Del Pino: Sol y sombra



La primera exposición del año me ha sorprendido. Las obras en su mayoría son cerámicas a las que acompañan un par de lienzos, y he de reconocer que ha sido estimulante romper en cierto modo la rutina del binomio pintura-fotografía. Muy temprano, el mismo día 2, ha inaugurado Soledad Del Pino su exposición "Sol y Sombra", aunque a mi se me ocurrieron varias palabras para bautizar esta muestra, que como una explosión de color parece salpicar toda la sala,: luz, alegría, Mediterráneo...

Buscando en los manuales de arte suele aparecer la cerámica como expresión artística desde los albores de la humanidad: las cerámicas cardiales, las cerámicas rojas y negras griegas o las fantásticas porcelanas chinas. El resto parece difuminarse dentro de la genérica, y en ocasiones peyorativa expresión de artesanía, y que tan sólo la capacidad creativa de un genio como Picasso parece haberlas elevado de nuevo a la categoría de arte, como advierte la propia Soledad del Pino en el programa.

Las piezas que reúne la exposición no dejan de recordar a Picasso y sería una osadía no reconocerlo, aunque a la original interpretación de la artista también encuentro rasgos de Matisse en "los arabescos, la pincelada y los planos que en Picasso son más cerrados", apunta mi acompañante; rasgos que se trasladan a las tres pinturas que completan la muestra, tres lienzos de expresividad fouvista que traen a la mente al más puro Derain: pincelada larga, enérgica y apasionada, y un bellísimo e intenso color que invita al relax, al sosiego y la placidez del espíritu del espectador como si estuviese frente al mar.

Me comenta Antonio que estos días han pasado frente a la galería varios grupos de niños que, atraídos por el color de la muestra, se han pegado literalmente a los cristales del escaparate como si fuese éste el de una juguetería. La anécdota le recordaba el poder de atracción que los colores intensos tienen a los ojos infantiles, como las cerámicas que se exponían frente a sus miradas de jóvenes espectadores, las formas sencillas, cotidianas y cercanas.

"Conchas, peces, sirenas..." sueños, barcos, botellas, marineros, búcaros, un caracol, un sobrero y la bañista al sol... Cabe detenerse frente a cada una de las piezas y saborearlas, como se saborea un dulce, en toda su intensidad y en su esencia, con la candidez que lo haría ese niño pegado al cristal del escaparate. La invitación es atractiva y la tentación fuerte, lo triste sería no traspasar la puerta de la galería para sumergirse en ese ambiente de luz y color, de Sol y Sombra que algún padre adusto y remilgado parece ignorar, porque el arte hay que enseñarlo y hay que vivirlo.

Ésta es sin duda una muestra espléndida, que el espectador agradecerá por la forma e insisto, por el color, por la frescura con la que la artista sabe trasladar al espectador, a través de objetos cotidianos, la sublime delicadeza de una técnica a la que en contadas ocasiones podemos acceder: la cerámica.


Sol y sombra, de Soledad Del Pino, en Galería Orfila, en la calle Orfila, 3 de Madrid, hasta el 24 de enero de 2015.




2 comentarios:

  1. Paco, soy Soledad del Pino. Me ha gustado tu articulo :gracias!!mi cerámica es una continuidad de la pintura. Me gusta por eso llamarla cerámica pintada en lugar de esmaltada para crear un nexo mas directo.
    Pero la cerámica tiene una atracción añadida: la sensualidad de la materia, su temperatura etc..Y me encanta que los niños se queden pegados al escaparate como moscas! parte de lo que hago pretende seducir!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Soledad! La exposición ha sido un regalo para los que la hemos visitado y espero que haya tenido todo el éxito que merece. La entrada aquí queda para que quien no haya podido ver tu obra, al menos, pueda conocerla.

      Eliminar