jueves, 8 de enero de 2015

Carlos Pascual: Presencia cierta


La construcción. El constructivismo, la expresión verdadera de la vida moderna, surge a principios del siglo pasado y aún perdura en la idea del arte contemporáneo. Una de las ideas, para pintar se ha de tener alguna idea, -reflexión sobre la que trabaja el artista, Carlos Pascual, a través de un texto del crítico e historiador de arte Ángel González que aseguraba que las ideas estropeaban la pintura "y luego añadía que la pintura debe ocuparse de nuestras sensaciones físicas, corporales..."-, un reto, si es que se puede llamar así, del que Carlos Pascual sale airoso; asegura:
"Francamente no sé si se puede pintar sin ideas, pero comparto totalmente la opinión de que la pintura se dirige a nuestras sensaciones físicas. En este sentido nada más físico que el sentido de la vista y su herramienta indispensable la mirada. En cuanto a las ideas debo decir, en lo que se refiere a mi trabajo que manejo algunas, no muchas ni nuevas, pero sí persistentes".

El constructivismo, el último de los movimientos modernos rusos, también tuvo su expresión en cine, teatro y arquitectura, hasta que en los primeros años de la década de 1930 se suprime en la Rusia de los soviets toda forma artística moderna, y la mayoría de las primeras obras se pierden, sólo quedan testimonios a través de fotografías en blanco y negro. Pero sigo con la obra de Carlos Pascual que en la presentación de su exposición Presencia cierta  añade: "La abstracción, el color ligado a la forma, la monocromía, el equilibrio compositivo, la autonomía plástica de la obra, la acentuación del carácter físico del soporte..." todo ello, confiesa le produce una sensación de ir a contracorriente, "Es habitual que la obra de arte contemporánea, "invite a reflexionar" al espectador sobre diversos asuntos que se suponen de interés. Mi propósito no ha sido nunca provocar reflexión alguna, que en caso de producirse será siempre una consecuencia, no una finalidad, sino despertar alguna forma de evocación a través de la mirada en la que nos sintamos reconocidos y si es posible reconfortados".

El constructivismo tuvo en sus orígenes un fuerte propósito social, es el producto de la vida social y el artista en consecuencia debe subordinar su individualidad al bien común, se postulaba; aunque, muy pronto tuvo una contracorriente que aseguraba que el arte es sobre todo una propuesta personal más que pública y que su resultado es independiente de consideraciones políticas y sociales. Sobre esta exposición, señala Carlos Pascual, "entiendo el trabajo como un hacer y deshacer entre azaroso y necesario. El encuentro a veces fortuito a veces buscado del material disperso que se encuentra en el taller va guiando el proceso hacia una imagen que pueda ser definitiva. Las obras, ya sean de carácter pictórico o tridimensional surgen así, ajenas a cualquier contenido narrativo o simbólico para ofrecerse a la mirada como lo que son, objetos hechos para ser vistos que se manifiestan en su pura y simple presencia".

Quizá esté equivocado; acudir al manual de arte y acompañar la visita con la guía, franca y sincera eso sí, del propio artista, creo que en ocasiones es necesario y en otras imprescindible, aunque siempre queda la libertad que el artista generosamente nos otorga: "El resto queda en manos del amable espectador".

Presencia cierta, de Carlos Pascual, en Galería Astarté, calle Monte Esquinza, 8 de Madrid hasta el 24 de enero de 2015


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