lunes, 6 de octubre de 2014

Ruth Gómez: ¡Buena suerte!



No había vuelto a ver el trabajo de Ruth Gómez desde "Spray" y allí, aunque sólo fuese una obra, pude ver algo que me gustó, el dominio del dibujo que ahora vuelve a demostrar con este grito de: ¡Buena suerte! con el que parece saludar al espectador en el mismo lugar, en La New Gallery.

En su anterior trabajo, y en la misma galería, Ruth Gómez exponía una obra en la que mezclaba en vídeo un trabajo en el que el dibujo de animales y personas se proyectaban sobre los trazos de la locura urbana del tag y el graffiti. Allí mezclaba su dominio del dibujo con el ruido del spray sobre muros y paredes. El de ahora es un proyecto tan minucioso como aquél y más cercano al hiperrealismo si cabe, con unos dibujos hechos a lápiz que muestran de nuevo una técnica excepcional y a su vez, otra vez en un doble juego, lo conjuga con un excelente trabajo de diseño digital que se culmina en una obra exquisita.

El barullo y bullicio propios de una inauguración restan siempre momentos de tranquilidad para apreciar realmente el trabajo expuesto, y allí me perdí en parte el nexo de la exposición: la reinvención, la regeneración y la supervivencia de algunas especies en medios inhóspitos. Son las especies que desarrolla en sus dibujos: una rata, un caracol, una salamandra, un lagarto, un cangrejo o unos peces de colores. Cosas sencillas, como lo son el conejo que pintara Durero o el cordero de Zurbarán, en realidad sólo aparentemente sencillas, porque son capaces de trasladar al espectador al interior de la obra, como si fuesen realmente seres vivos, para captar en su expresión que tienen alma y poseen la carga emocional que una obra intensa y viva, a la vez compleja y minuciosa hasta el último detalle, que la hace única e irrepetible.

Quizá esa ¡buena suerte! con la que nos saluda se deba a la protagonista que domina la segunda parte de la exposición: la Planta del Dinero, en una serie de dibujos y en un gif que la muestran en una danza sin fin. Es una planta; "que si se regala, nos traerá la bonanza económica", dice el catálogo. Es un trabajo ejecutado por ordenador que intenta imitar la acuarela, un trabajo perfecto, producto de una reflexión constante, me cuentan, en la búsqueda de una idea que no surge de improviso, sino del esfuerzo y la reflexión de la artista; y tan sorprendente es el resultado que tuve que pedirle que me dijese cuál estaba hecho con ordenador y cuál a lápiz, por la calidad extraordinaria de la obra.

Paseando con Ruth y escuchando sus explicaciones sobre las obras, descubres que hay en ella una artista que no precisa de muchos argumentos para demostrar todo el talento que atesora y sabe trasladar a sus dibujos, ya sea por su concepción, de una belleza absoluta, ya por una ejecución perfecta, y quizás tampoco sea necesario buscar un nexo que dé unidad al conjunto, porque cada una de ellas tiene vida propia. Es, en definitiva, un regalo para los sentidos.


¡Buena suerte! de Ruth Gómez, en La New Gallery, en calle Carranza, 6 de Madrid, hasta el 8 de noviembre de 2014






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