lunes, 20 de octubre de 2014

Calos Ranc: Original Mecánico


Sorprende que sea el libro y el deseo de su posesión, o el coleccionismo, el concepto en torno al que gira la exposición Original mecánico, de Carlos Ranc, que se puede ver en el Instituto de México en España, y a "las horas monomaníacas del coleccionista de libros, el tiempo dedicado a perseguir y hurgar -no sólo en librerías de viejo, sino también en internet y en tiraderos tan prometedores como dudosos" para conseguir la última obra que complete una serie de libros o una colección.

Me vino a  la cabeza, mientras recorría la exposición y me paraba frente a una hilera de libros sin título, las palabras de Pío Baroja en Las horas solitarias, recordando sus años de lector de novelas de lance haciendo un recorrido por las librerías de viejo de Madrid: "Entre los bibliófilos hay lo ricos que compran libros para formar colecciones, y muchas veces para venderlas al extranjero, y los eruditos y los escritores que buscan datos o padecen bibliomanía, que es una enfermedad incurable".

La exposición no sólo es sobre el coleccionismo ni sobre el amontonamiento de ejemplares en una caja de cartón a la vista del espectador. sino el viaje a la búsqueda de un ejemplar a través de las reseñas externas visibles de cada tomo, "los motivos de sus portadas, la reescritura del mensaje de sus lomos" que va más allá del papel puramente decorativo que en ocasiones se le da, como se apunta en el catálogo, a un ejemplar o toda una colección enciclopédica sin más fin que el de rellenar una pared. Sin embargo Carlos Ranc parece buscar a través de su obra un "más allá del espacio íntimo y callado de la biblioteca o la mesita de noche, los libros se abran a una nueva e imprevista multiplicidad de lecturas".

Y es que el concepto de libro está cambiando, las nuevas tecnologías lo arrinconan o lo aglutinan en un concepto informe electrónico: "Así, la obra de arte que es un libro en sí mismo daría lugar a una masa de objetos intangibles, indistinguibles e inidentificables unos de otros", asegura César Antonio Molina, y en opinión del editor Roberto Calasso, en el mismo artículo en ABC Cultural, para quien el libro: "es un objeto individual, separado, independiente, jerarquizado, bello, único a pesar de su reproducción, con vida propia autosuficiente, solitario, intemporal, inmortal; un medio incontrolable de saber y conocimiento".

Por estas razones me ha sorprendido esta exposición, su dedicación al libro como obra de arte en sí misma, una experiencia, cuanto menos excitante y bella, a través de un ejercicio de búsqueda e identificación del ejemplar único y deseado, que no deja de ser a su vez fuente contagiosa de la incurable enfermedad del bibliomano.


Original mecánico, de Carlos Ranc, en el Instituto de México en España, en Carrera de San Jerónimo, 46 de Madrid, hasta el 14 de noviembre de 2014





No hay comentarios:

Publicar un comentario