miércoles, 15 de octubre de 2014

Ana Gallardo: Pencas


Hace unos días leía una crítica de arte que se titulaba ¿Qué demonios es el arte? -Arte es todo aquello que despierta y estimula las emociones-, me dijo una vez un profesor. Ayer, paseando sin rumbo llegué a la galería Oliva Arauna. Desde la calle tan solo vi un gran mural que cubría la pared de la entrada, una la fotografía de 4 mujeres y, en el centro del mural, una pantalla de plasma; el resto de paredes estaban vacías. Dudé si entrar porque creí que estaban desmontando. Me decidí y entré.

La exposición constaba de ese mural, el vídeo de la pantalla de plasma, "dos grandes dibujos a carboncillo y un mural en la sala que le va a impresionar" -me dice la chica de recepción-, "es un trabajo sobre un geriátrico de prostitutas en México". Los dos dibujos a carboncillo representan a varias mujeres embozadas, sin rostro, con gesto avergonzado, anónimas. En el mural de la sala hay una inscripción, como de un diario. No está escrita sino grabada en la pared, grabada en profundidad, atravesando la piel de yeso del muro, dejando a la vista la osamenta de ladrillo, grabada con rabia, rabia de impotencia contenida, de humillación reprimida, de soledad, como esperando a que sobreviva al olvido. Las emociones -pensé- no siempre son placenteras, ni dulces, ni amables. El texto grabado comienza: "Quería trabajar en el geriátrico de mujeres prostitutas, todas viejas, todas muy viejas..."

El resto que leí fue la nota breve que se entrega en la galería: "Los trabajos de Ana Gallardo que integran su muestra conforman, en cierto modo, un conjunto de obras límite. Urgentes e irreductibles, oscilan entre la invisibilidad y la densidad psicológica; la palabra desesperada y la impotencia; la discreción y la exhibición del tabú; el ímpetu y la resignación; la materialidad mínima y situaciones humanas extremas. Continuando con su reflexión en torno a la precariedad -en tanto situación impuesta marginal, al viejo, al enfermo, al desamparado, al solitario o al violentado-, ella se manifiesta en esta ocasión como tema y método, logrando comunicar mediante el simple trazo, el vigor de la carbonilla y un texto volcado sobre la pared, una violencia que, -aunque cuele por el lado oscuro de la cotidianidad- nos encuentra desarmados".


Pencas, de Ana Gallardo, en la Galería Oliva Arauna, en la calle Barquillo, 29 de Madrid, programada para clausurar a mediados de octubre, aún no tiene fecha fija, por lo que aún pueden verla, aunque...

... en enero de 2015 la Galería Oliva Arauna cerró sus puertas definitivamente

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