miércoles, 16 de julio de 2014

Gonzalo Aldeano


A love my toy... A love my boy... Palabras sueltas, recogidas al azar, robadas de una conversación al paso, un pensamiento ajeno, el pensamiento propio. A veces los pensamientos fugaces se nos escapan, los deseos se tornan incontrolables y las pasiones ocultas brotan de nuestros ojos vacuos, inertes y enfebrecidos, como las palabras abyectas manan de la saliva y fluyen entre los dientes con incontinencia: I Love Teens...

Gonzalo Aldeano transmite en sus imágenes esa incontinencia verbal, o ese pecado de pensamiento que muchas veces se plasma en un doble lenguaje equivoco al que muchos les gusta jugar, sin hora concreta, en cualquier momento, a la hora del desayuno, frente al café, aún somnolientos y dudando de si la certeza de nuestros pensamientos son los que vemos en esas imágenes; mirada de reojo a la mesa de al lado, al señor trajeado, al ejecutivo, al publicista, al bancario, y sus imágenes se vuelven palabras: palabras, conceptos y argumentos.

- ¿Por qué esos ojos vacíos, como ciegos? -Pregunté una vez-. - Otra forma de mirar -contestó-.

Lo inquietante es saber enjuiciar a los personajes. ¿Realmente son lo que pensamos o lo que ellos quieren transmitir? ¿Es un chico o es un gay? Las dos cosas; pueden ser las dos cosas en un mismo personaje, el juego de palabras, una vez más, y la ambigüedad del individuo: I'm a gvy, la mirada borrada, la sonrisa procaz, el olor a tostada recién hecha, aceite y el tomate rayado en un recipiente de porcelana: ¿Qué es, quién es? Se pregunta la camarera y el ejecutivo que vende bebidas gaseosas. Esa es la pregunta que queda en el ambiente, una de ellas, una más de las que acompañan a las miradas fugaces, cómplices, robadas: I wanna be a Princepss... I wanna be a Footballer...


Gonzalo Aldeano expone en Bar Villatres, en calle La Villa, 3 de Madrid.

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