sábado, 14 de junio de 2014

David Palacín: Gorée el retorno


La imagen que tengo de Gorée, isla en la costa de Senegal, es la de una fortaleza en la que hay una puerta que se abre al mar, de esta puerta se sale al embarcadero desde donde partían los esclavos rumbo a América. Este lugar, cargado de la mayor de las infamias que puede cometer el ser humano, es el punto de partida que ha tomado el fotógrafo David Palacín para hacer su trabajo "Gorée el retorno"  que expone en la Galería Rafael Pérez-Hernando.

Tengo sobre África un pequeño álbum que llamo Expediente África. En él voy guardando las imágenes que capto de África y los africanos intentando dejar a un lado la crueldad de la guerra que llegaban de allí desde que era niño, ni del expolio humano de esclavos y su riqueza. He intentado centrarme en el arte y la cultura que en definitiva es lo que nos une a los hombres. Por eso no tenía nada de Gorée, aunque lo conocía, ni del otro mercado de esclavo, Mozambique, en la costa del Índico.Unir ambas facetas, la historia y la crueldad de la esclavitud con la belleza de estos retratos me ha parecido algo excepcional.

Esta es la primera parte del proyecto. Una serie de retratos hechos en 2011, de las personas que habitan actualmente la isla. Son retratos de una belleza extraordinaria, y aunque cada uno tiene una razón, un sentimiento y una pequeña historia, en las salas no hay nada que lo explique, dejando al espectador la libre interpretación de los rostros serios, cargados de humildad y a la vez de orgullo. Y a través del catálogo vas ubicando en la primera sala a cada personaje: "La madre sentada" y "La madre alzada"; la mujer joven que "En sus sueños siempre la envolvía el mar" que parece dar la bienvenida a la exposición sin revelarte su secreto.

En otra sala tres hombres que titulan su historia también en torno al mar: "Noches en vela", "Embarcando" y la mirada cansada de "El joven de Gorée". Apenas adolescente y escondido detrás de una columna, aislado del resto, "Oumar y el mar" casi en la oscuridad parece revelar en su rostro todas esas amargas historias: "De 1536 a 1807, millones de seres humanos fueron raptados de sus aldeas y vendidos como esclavos en la isla de Gorée, estos son hoy sus habitantes".

Y en la tercera y última de las salas un solo retrato, el retrato del maestro, el encargado de enseñar a todos los estudiantes del país la puerta de la miseria, el camino del no retorno, la puerta del infierno que cantara Dante o aquella ignominiosa que pregonaba la bondad del trabajo esclavizado. Es "El hombre que me tendió la mano", quien enseña a no olvidar. Así, uno a uno, la historia cotidiana y la reflexión de estos personajes, los descendentes de aquellos que sobrevivieron a la esclavitud.

Aún quedan dos fases más del proyecto. La segunda el viaje de ida rumbo al Caribe, Brasil y Estados Unidos para retratar a los descendientes de aquellos que fueron vendidas como esclavos; y la tercera y última, el retorno a Gorée donde simbólicamente expondrá los retratos americanos como símbolo de retorno.
Ya sólo queda ir a ver la exposición que tiene, por cierto, un excelente catálogo.

Gorée el retorno de David Palacín, en la Galería Rafael Pérez Hernando, en calle Orellana, 18 de Madrid. Hasta el 25 de Julio de 2014.


"Siempre cuando toleramos la injusticia y premiamos a la avaricia, siempre que una clase social obtenga ganancias de la deshumanización de otra, y siempre mientras los justos se mantengan en la indiferencia, habrá algún tipo de esclavitud institucional en cada nación de la tierra".  Martin Sheen, activista y actor (del catálogo de la exposición).


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