sábado, 31 de mayo de 2014

Arte Urbano: Sanse Urbano 2014

Pastron#7
Paseo largo en Metro. Casi una hora; transbordo, nuevo tren, cambio de andén y a San Sebastián de los Reyes, "Próxima estación Baunatal. Recuerden señores viajeros que si quieren continuar el viaje a deben tener el billete correspondiente". Sanse.

El Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes (Sanse) ha organizado una exposición sobre arte urbano en el Sanse Urbano 2014. Uno nunca sabe si estos paseos, algunos como éste en concreto, demasiado largos, van a valer la pena, y por sí solo es un reto personal, porque el cartel es atractivo, y la oportunidad de conocer a alguno de los artistas incrementa el interés: Dingo Perro Mudo, Por Favor, Gonzalo Aldeano, El Rey de la Ruina, Jonipunto, Sevenlogos, Pastron#7, Max501.

Max501, Pastron#7, Chile
En el piso superior hay Pelea de Gallos y la recepción del centro está prácticamente vacía. En la calle, a través de las cristaleras, pueden verse ir y venir de raperos. Pregunto y me dicen que no viene ningún artista: "Mañana". Mañana es tarde, pienso.

Sevenlogos
La exposición es un tanto destartalada y carece de toda uniformidad: paneles enormes con la obra de Asier, Pastron7 y Max501, y obras más pequeñas de Por Favor, Dingo Perro Mudo y Jonipunto. y junto a éste, como fuera del circuito la de Gonzalo Aldeano. Una chica habla conmigo. Cuando llevamos un rato de charla me dice que es la responsable de la organización. No me quejo de nada. Sé que podrían haber cuidado un poco la presentación, el orden, la disposición,... Pero estamos de acuerdo que excepto la UNED, poco centros oficiales dedican un metro cuadrado al arte urbano si no es en propio interés. "Los chicos merecen esto y más" me dice, y estamos de acuerdo, "Este es el 5º Sanse Urbano", -me dice orgullosa-.

Max501
"Las obras de Asier y Pastron7 son de encuentros anteriores, me explica- Son demasiado grandes y muy difíciles de manejar, pesan mucho". El Rey de la Ruina no tiene ninguna pieza. "Es Jonipunto" -me contesta- "Bueno, pero los corazones que hace son impresionantes. Una lástima." "Sí, hubiese estado bien".

Asier
"El tagueo, las firmas, el bombardeo en las paredes hace que la gente tenga cierta aversión al graffiti -me dice- quizá se identifica un poco más con el arte urbano, lo ven mejor". "Sí, pero la expresión de los chicos es ésa, el tag, su nombre en una papelera, en una pared o en un semáforo,..." La cuestión, coincidimos, es dar a conocer este arte, pero el problema es atraer a quien no lo conoce.

Jonipunto
Miramos a nuestro alrededor y sólo nosotros dos tenemos más de 30 años, el resto son chicos que vienen a divertirse, a participar. El sonido de la música baja con fuerza desde el piso superior. Le pido a un grupo que pose para una fotografía. "Yo no salgo -me dice uno- porque no me han dejado participar. Por llegar tarde". Hay una carcajada general. Es el mismo ambiente que se respira frente a un muro antes de blanquearlo, con el boceto de la pieza en una hoja de bloc en la mano, en la otra, haciendo sonar el clic-clic del bote, un spray, palabras sueltas y algunas risas.
Por Favor
Gonzalo Aldeano
Dingo Perro Mudo


Sanse Urbano 2014, en Centro Joven Sanse, en calle Valencia, 3 de San Sebastián de los Reyes, Madrid el 30 y 21 de Mayo a partir de las 17:30

viernes, 30 de mayo de 2014

Man Ray: Vistas del espíritu


Hay miradas retrospectivas que en ocasiones conviene hacer y retomar en lo posible, o al menos conocer, lo que hubo antes, sobre todo ahora que comienza la vorágine fotográfica que tomará las galerías de Madrid, hasta al menos, pasado el verano.

Hace un par de meses vi un programa sobre el París de entreguerras y cómo surge un movimiento artístico heredero de la catástrofe y las secuelas de miseria que dejó la I Guerra Mundial. Entre tullidos víctimas la metralla, malformaciones provocadas por los gases, las pesadilla de las trincheras, lo que quiso ser la última guerra romántica, como si morir y matar fuese romántico.
 Sobre estos guetos de pobreza y marginación se eleva el espíritu surrealista y dadaísta de un puñado de artistas, la mayoría extranjeros: Man Ray, Picasso, Tristán Tzara, Duchamp... que se instalan entre Montparnasse y Montmartre y que parecen vivir al margen de ese panorama desolador que ha dejado la Gran Guerra por un lado y por otro el ascenso del totalitarismo irracional que desembocará en la II Guerra Mundial.

Todo este mundo surrealista y dadaísta se derrumba con la crisis de 1929. Los ricos abandonan la ciudad y los cafés pierden todo el público. De Man Ray quedan, entre otras, estas imágenes que ahora se exponen en Mondo Galería con el título Vistas del espíritu.
Para no explicar más de lo inexplicable, en la galería hay un cuaderno en el que el autor explica cada fotografía, copio literal un texto del propio Man Ray en la introducción a la exposición: "Por supuesto, habrá siempre los que miran solamente la técnica, que pidan el "cómo", mientras que otros de una naturaleza más curiosa se preguntarán "por qué". Personalmente, he preferido siempre la inspiración a la información ..."


Vistas del espíritu de Man Ray, en Mondo Galería, en la calle San Lucas, 9 de Madrid, hasta el 30 de junio de 2014.



martes, 27 de mayo de 2014

Carmen Pastrana: Nicethingtosay


La exposición que Carmen Pastrana presenta en la galería Bat, Nicethingtosay, parece fácil dividirla en dos temas aparentemente sencillos. Uno las máscaras, un conjunto de obras que tienen como objetivo la capacidad de la artista en repetir un modelo al que va variando sólo en el colorido, como esas obras de Warhol con caras de Marilyn reproducidas una y otra vez cambiando sólo el color del pelo o la sombra de los ojos. La otra parte, más íntima, plagada de alegorías, me pareció un maravilloso sueño en el que la autora nos introduce en el mundo de los sentidos, de deseos, del surrealismo, de la capacidad de soñar.

Es esta segunda parte la que más me ha atraído. Parecía la representación de un sueño desbocado, unas veces dulce, otras imposible, donde el título de cada obra era un viaje sugerente: el yo que "se me escapa", como se escapan los pensamientos y los deseos inconfesables, de forma imperceptible; o como se nos escapa el alma en el vuelo imposible de máquinas, coches, héroes agazapados, casas a la deriva que "van llegando" arrastradas por un viejo aeroplano, sobre una banquisa que se desplaza a la deriva en nuestros sueños plagados de formas inconexas y hogares que nunca habitaremos, "desordenando los colores", dando forma al vacío y al silencio.

Me ha envuelto el espacio, el aire, entre el yo y ese ave que parece migrar a sueños más lejanos o más profundos, al nacimiento de una nueva idea, la cigüeña que vuelve  todos los años al mismo campanario, a la misma torre, o ese otro gigantesco yo que invade el jardín: "Mi jardín que no veo". Soñar, soñar, volar y jugar con los nombres, con las imágenes de los lienzos, jugar a volar en espacios abiertos y pensar que, como esa cigüeña, "Puede que sólo esté en su cabeza", que nada es cierto, como soñar con árboles de frutos deseados e imposibles, árboles rosas con racimos de billetes y coches de lujo.

El silencio, el blanco y el vacío imperan en la sala. No sólo observa el espectador, la misma autora es quien observa desde la obra su propio deseo; y ese silencio y esa soledad de la sala es la que más atrae, la que me permite ir de un lado a otro sin nadie que me entorpezca, sin otra mirada que se interponga a la mía, sin otros silencios que los que la autora quiera ofrecernos mientras paseamos por ese jardín de sombras como gigantes y colosos que pintara Goya en sus delirios. Y al final, vuelta al aire corrompido, al florero que respira embutido en una máscara, al aviador que se vive cada vuelo con un traje nuevo, la vuelta a la realidad mutante y a la cotidiana certeza de un aire no tan transparente.


Nicethingtosay, de Carmen Pastrana en Galería BAT, Alberto Cornejo, en la calle María de Guzmán, 61 de Madrid. Hasta el 14 de junio de 2014.

martes, 20 de mayo de 2014

Octavio Paz: Cercanías de Paz de Miguel Ángel Merodio


El 31 de marzo Octavio Paz hubiese cumplido 100 años. Por este aniversario el Instituto de México en España ha organizado una exposición de fotografías de Miguel Ángel Merodio sobre personajes que giran en torno al gran poeta mexicano. La muestra, una hermosa evocación, es como si hubiesen sentado a estos personajes a la mesa de la gran fiesta de cumpleaños, sin más presentes ni más presencia que sus retratos, en la sala de exposiciones del Instituto en Madrid.

"¡Qué bueno!" -me dijo mi acompañante mexicano, de paso por Madrid y que acababa de salir de la Embajada, con ese acento amable que gastan por aquellas tierras -"¿Ni un verso?" me pregunta; "Ni un verso" le contesto.  "¡Ah, pues qué bueno!, insiste. Y es que en Octavio Paz convergen muchos personajes y todos giran en torno a él como una pléyade de estrellas giran en torno al gran Sol.

"¿Y quién estaba retratado?" -me pregunta. "De los que yo conozco, y recuerdo, -le digo- además del propio Octavio Paz el poeta Rafael Alberti, Mario Vargas Llosa, el editor y escritor Carlos Barral, Julio Cortázar, el filósofo Fernando Savater, que escribe el prólogo a la exposición, Jorge Semprun, el editor Jacobo Fitz-James Stuart,..."

"También -continúa leyendo el cuaderno donde he apuntado los nombres de otros ilustres retratados y otros personajes que los acompañan- Elsa Croos, Vicente Quirarte, Eduardo Lizalde, Javer Molina, Marco Antonio Montes de Oca, Eduardo Milán,  Víctor Manuel Mendiola, Salvadior Elizondo, Manuel Ulacia, Adolfo Sánchez Vázquez ...". Muy atento, mi oyente asiente con la cabeza a cada nombre hasta que por fin termino de nombrar a una parte de la nómina de los allí presentes.

Y al final de todos esos nombres leo el comienzo que Fernando Savater dedica como introducción a estas Cercanías de Paz que da título a exposición: "Si es cierto que se conoce a un hombre por sus aledaños, esta exposición puede servir bien para entender un poco o mejor a Octavio Paz".


Cercanías de Paz, de Miguel Ángel Merodio, en el Instituto de México en España, en la calle Carrera de San Jerónimo, 46 de Madrid, frente al Congreso.

jueves, 15 de mayo de 2014

Rafa Fernández: Tokyo / Nueva York


Le pregunté a Rafa Fernández qué quería transmitir en las dos series de fotografías enfrentadas como en un diálogo de culturas, y quizás no debí hacerlo porque la tarea del espectador es descubrir la intención del artista. Las fotografías de cada ciudad están cada una en paredes opuestas, dos grandes urbes frente a frente, no como un combate de boxeo, sino como el enfrentamiento de dos formas diferentes de vida, la occidental y la oriental, ambas en su máxima expresión dentro de la vorágine capitalista, la americana como la carrera desbocada del consumo; la japonesa inmersa en la tradición; y en ambas, creo descubrir, con un mismo argumento, lo urbano y el individuo, único y solitario.

Hay varias imágenes, en apariencia diferentes, que van en ese sentido, dos personas leyendo el periódico, una en la calle se le ve a través de un escaparate, junto a su gato y frente a una silla vacía; la otra en el interior de un bar, un hombre ojea un periódico deportivo con caracteres orientales. Cualquiera de las dos puede estar en una u otra ciudad. Me responde mientras vemos una de las fotografías:  "Estados Unidos es un mundo abierto, lleno de gente, donde siempre encuentras un personaje irrumpiendo en el paisaje; sin embargo Japón es una sociedad de un fuerte contraste, o hay mucha gente o no hay nadie". Parece un aparente juego de vidas y personajes paralelos en dos ciudades paralelas.

Lo atractivo de la obra de Rafa Fernández es que hay fotografías que tienen emociones, en parte porque esa es la labor del artista, en su caso, él mismo hace el positivado, te invita a contemplar las obras de forma más plena, porque es él quien lleva a cabo todo el proceso, es él quien capta, guarda, revela y manipula la imagen.

Y entre todas me quedo con una favorita, un grupo de tres jóvenes japonesas vestidas con quimono y ajenas a la escena que capta el artista. Están atentas a lo que puede pasar a su derecha, deslumbradas por el sol, o esperando a alguien; detrás de ellas un cable que cruza el espacio lejos, sobre sus cabezas, y a sus pies tres escalones que parecen bajar a la calle, a una acera por donde llegará el personaje esperado o donde continuará el suceso que contemplan, y es que hay tantas posibilidades abiertas en esa pequeña instantánea que es difícil explicar su atracción.

El viaje en metro, el lujo, la calle, el posado con tatuajes, la fuerza de un guardaespaldas o la delicadeza de una ciclista bajo su paraguas. Son imágenes que conforman en conjunto una unidad, el concepto urbano más extremo a través de personajes únicos, "en busca de un estilo personal" me dice. Captar la esencia del momento y plasmar esas emociones como un moderno impresionista, salir a la calle y buscar la luz natural, el sol que deslumbra, los neones que se reflejan en los automóviles, los claroscuros y las sombras entre edificios, el abigarrado mundo del consumo frente a un puesto de comida ambulante, un taller mecánico,... en definitiva, lo cotidiano, la gran ciudad magníficamente capturado a través de sus personajes.


Tokyo / Nueva York de Rafa Fernández Álvarez, en la galería EspacioFoto, en la calle Viriato, 53 de Madrid, hasta el 30 de mayo de 2014.

lunes, 12 de mayo de 2014

Dos cartas de 1939


Estas son dos cartas que se cruzaron dos amigos. No recuerdo cuándo las encontré, ni dónde, y sólo conservo las copias. Están numeradas, la 554 y la 555, como si fuesen números de registro, por lo que podrían ser de algún archivo personal o de alguna institución. No voy a entrar a valorar el contenido porque son lo suficientemente elocuentes. Tan solo apuntar, con respecto a las fechas, que el 1 de abril de 1939 el general Franco firmaba el último parte de guerra dándola por finalizada.  Las transcribo tal cual están escritas con sus acentos y sus posibles erratas.

La primera carta está escrita a máquina.

     Paris, 7 de abril de 1939.                                                    554

     Querido Alfredo:

     Al dar cuenta aquí en París hace unos días, a Navarro y a Alvira, de mi proposito de entregarme al Gobierno nacionalista en cuanto terminase la guerra, me rogaron que no lo hiciera mas que por conducto tuyo. Así se lo prometí y hoy, en que ya se da por terminada esta desastrosa lucha entre españoles, te escribo considerando que, si aun me queda algún lazo de union con lo que fué mi Patria, tu debes seguir siendo el conducto regular para mis comunicaciones, lo mismo ahora que antes de la guerra que nos ha separado.

     No sé cual es mi verdadera situación con relación a España. A una monarquía española me consideraría ligado por mi juramento a la bandera de hace 42 años, a la república española también debo fidelidad por mi promesa de hace 8 años, pero al Estado español actual no es ni lo uno ni lo otro, no me liga a él promesa ni juramento alguno, pero creo que sigo siendo subdito español, y por lo que he sabido de algunos compareños mios (Gudin q.e.d. por ejemplo) supongo tambien que el nuevo Estado español me considera como acreedor a una cierta sancion con arreglo a sus leyes.

     Mi interés primordial y el objeto de esta carta es el de liquidar esta cuenta cuanto antes.

     He regresado de América sin esperar autorizacion del Gobierno y por la via mas rapida porque queria que el final de la guerra me cogiera en mi puesto de España, no he llegado a tiempo para ello y he seguido en Paris cumpliendo ordenes de la Embajada, pero hoy el Gobierno, la Embajada y la Republica entera han desaparecido, no tengo a nadie que pueda mandarme y, sin obligación ninguna y solo por mi exclusiva voluntad como español me entrego a las autoridades españolas e iré a ponerme en sus manos en donde y en cuanto me lo digan. He cumplido mi palabra de servir lealmente a la Republica y estoy dispuesto a sufrir las consecuencias de mi lealtad a lo prometido, hasta el fin. No estoy escondido ni refugiado, ni lo estaré nunca: mi dirección es 15, rue Béranger, Paris (3).

     Me consta por casos dolorosos que conozco, que el Estado nacionalista tiene establecidas leyes muy duras para los que han seguido mi conducta, y sé tambien que no ha de caer en la monstruosidad de hacer excepciones de favor para su aplicación, por esto estoy seguro de que cumpliras con tu deber, aunque te sea penoso como tantos otros que hemos cumplido, y haras que se apliquen vuestras leyes a mi caso como se han aplicado a los demas. Si no lo estuviera te lo pediria en nombre de la antigua e inquebrantable amistad que siempre no ha unido y que siempre te profesa


La segunda carta está escrita a mano


     Madrid, 25 de Abril                                                             555

     Querido Emilio:

     Te ruego que me hagas caso en cuanto te diré por Irene que marcha para esa dentro de breves dias. Lo que yo te indicaré es ante todo y sobre todo interes nacional y por tanto debes aceptarlo.

     Nadie sospecha de ti como escondido ni refugiado y en este caso y aspecto todo el mundo te hace justicia. Has estado dispuesto a cumplir lo que creistes tu deber -con error notorio inconcebible á juicio mio- y ahora estas dispuesto á pagar lo que sea, por haber perdido.

     La expatriación temporal es el duro castigo que la adversidad te depara, sobre la pena inmensa que amarga tu vida.

     Un abrazo de tu viejo y entrañable amigo

                                                                           Alfredo.




viernes, 9 de mayo de 2014

Antanas Sutkus: Daily Life Archives, 1959-1992


Hace unos días, al terminar de ver la exposición de Mats Bäcker en Mondo Galería sobre artistas de rock, la empleada de la galería me recomendó la que se exhibe en la Galería Oliva Arauna: "muy buena, le va a gustar, además está aquí cerca, bajando la calle".

"La vida diaria es algo aburrido". Así comienza la introducción a esta exposición Daily Life Archives, 1959-1992 del fotógrafo lituano Antanas Sutkus; la vida cotidiana en la Lituania comunista. Las sensaciones fueron inmediatas, nada más terminar de ver las fotografías comenté con la empelada de la galería que "cualquiera de los niños que aparecen en las fotografías podría ser yo, y la ciudad, las personas y los tiempos de las imágenes podían ser la ciudad, la gente y los tiempos de cualquier ciudad española de los años sesenta". Quizá sea por la perspectiva de verse a uno mismo y su tiempo pasado, sobre todo el tiempo, las personas sin  nombre y la luz de aquellos días de infancia lo que más me atrajo: "La belleza de Sutkus está en no ser un simple espectador de sus temas, sino captarlos viviendo en ellos"

No me fue difícil meterme en aquellas fotografías como decía el programa: las calles medio vacías, los coches destartalados, los niños en torno a una motocicleta, el futuro tecnológico del régimen, los adultos, aún jóvenes, cantando en un presente lleno de aburrimiento: "¿Qué diferencia había entre Madrid, Barcelona y Vilnius; entre la España de Franco y la Lituania comunista? Estéticamente bien poca -pensé- aunque las ideologías fuesen  totalmente opuestas".

"Por cierto, ¿es Sarte el de las fotografías?" -le pregunto a la empleada,- Sí, son Sarte y Simone de Baeuvoir, en un viaje a Lituania -me responde-. Prefiero dejar a un lado la ideología porque, los años que rememoro, en mí no había ideología, sólo ambientes, gentes y calles medio vacías esperando la llegada del progreso y, de vez en cuando, el rostro de un anciano marcado por las secuelas de una vida especialmente dura, rostros resignados unos y satisfechos otros, rostros de personas, individuos carentes de cualquier ideología, en los que se refleja sólo "su dignidad", como dice la nota.

Si el objetivo de una obra de arte es captar la sensibilidad del espectador, atraerlo y sumergirlo en ella, conmigo lo ha conseguido, ha rescatado ese sentimiento amable de la niñez y me ha hecho notar esa extraña sensación que te hace pensar o decir en voz baja, "yo he estado ahí" o, como decía al principio, "ese niño podría ser yo", y los que están retratados personajes que vivieron junto a mi.

Daily Life Archives, 1959-1992 de Antanas Sutkus, en la Galería Oliva Arauna, en la calle Barquillo, 29 de Madrid. Creo recordar que la exposición, que se clausuraba el 26 de abril, se prorrogaba hasta mediados del mes de mayo.
Más información sobre la exposición y el catálogo de fotografías lo  tenéis en:  http://www.olivarauna.com/exposicion/daily_life_archives_1959-1992.html


martes, 6 de mayo de 2014

De López Rubio a Max. 85 años de tebeos.


Imagino que todo el mundo tiene en la vida un momento relacionado con el tebeo. La mía fue precisamente con el TBO, que dio nombre a toda esta disciplina, y hurgando un poco en la memoria rescato imágenes de aquellos personajes fascistoides del franquismo, Roberto Alcázar y Pedrín, paradigma del orden, la higiene y la ideología que curtió a toda una generación; también recuerdo, de aquellos tiempos, la colección de Tarzán de los Monos, del hermano mayor de un amigo, y Hazañas Bélicas; y en el tránsito, como una balsa de quietud, los Mortadelo, Rompetechos y Anacleto, eran mis favoritos, aunque sin mucha pasión, hasta que llegaron tiempos del cambio y con ellos la irrupción irreverente de El Papus y El Jueves y, a un lado, quizá para especialistas y amantes del cómic El Víbora, Nazario,...

Cada vez que veo un tebeo o a un cómic, no sé cómo definirlo exactamente y que para muchos es una pasión, si algo me viene a la cabeza en cualquier cuestión planteada con ellos es la imagen de mi amigo Mario, que muy amargamente tuvo que deshacerse de su colección de comics o las ilustraciones de Mero LBart, con quien había quedado para ir a ver esta exposición, "De López Rubio a Max, 85 años de tebeos" en la galería Pelayo47.

Jesús Moreno, comisario de la exposición, me explicó de forma breve e intensa, esa duda sobre la ilustración y el dibujo, con un poco de historia de cada tramo de esos 85 años de ilustraciones, desde las historias que narran aventuras de Salgari a los zombis, mutantes, ciudades futuristas y naves espaciales de hoy en día, en las que todos "comparten lenguajes gráficos no muy alejados entre sí con ochenta y cinco años de diferencia, son autores de vanguardia en su momento histórico" -comenta en el catálogo- y en efecto, cada época parece tener su autor y su temática, y ese es el atractivo de la exposición.

Ver las páginas originales, los bocadillos en blanco, listos para albergar un diálogo o una frase, las correcciones de los dibujos, y tener la osadía de imaginar que alguna de aquellas viñetas las había visto en el tebeo cuando las leí de niño, es todo un incentivo. Recordamos, paso a paso, aquellos libros de la Editorial Bruguera ilustrados con viñetas, medio libro y medio tebeo: Ivanhoe o Miguel Strogoff, y de ahí a las ilustraciones de El Papus de la película "Los Santos inocentes", o de la serie del Canal+ para la que se hizo una tira de introducción a las películas de terror.

"Los veinte autores seleccionados en esta muestra tienen en común que siempre han sido renovadores", y siguiendo el guión menciona con entusiasmo a José Luis Salinas, Benejam, J. Salinas, Peñarroya, Raf, Alfons Figueras, el maestro argentino Alberto Brecia, Enric Sió, Carlos Jiménez, Adolfo Usero, Max, Pere Joan y Cifré, "o los autores de El Jueves, Daspastoras, Kim y Manel Fontdevila, hasta las últimas generaciones presentadas en los noventa y que maduran con el cambio de siglo, como Pablo Auladell o Santiago Sequeiros,..." La posibilidad de verlas, y de poseer alguna, es una de las tentaciones de esta muestra, que tampoco no son muy difíciles de satisfacer, y visitarla, además, es todo un lujo.


De López Ribio a Max. 85 años de tebeos, comisariada por Jesús Moreno, en la galería Pelayo47, en la calle Pelayo, 47 de Madrid.