viernes, 25 de abril de 2014

Calleja/Hoppek, Historias de dos para un final imposible... y algunas realidades magrittianas


La exposición Historias de dos para un final imposible... y algunas realidades magrittianas de Javier Calleja y Boris Hoppek  me ha parecido una hipérbole, un hermoso desvarío en el concepto y en las obras.
Una mancha roja inmensa que ocupa casi toda la pared y contiene un personaje diminuto (liliputienses) que confiesa, casi con amargura, o con resignación, "I Hate red"; o la sucesión de personajes ínfimos que se escapan de las obras como si los lienzos o la pared donde aparecen fuesen un lugar de tránsito, el nido donde germinar, o la vía de escape, el útero que concluye la iluminación (de la vida o de la obra), o el inicio, la concepción del mundo interpretado por Calleja, en esa fabulosa pequeñez e inexistencia cuando confiesa “No soy yo” -Not Me en una de sus obras- en busca de una identidad "Me" -Also Me, Me Too, Me Again- y Hoppek, con todo el amor  -Full of Love- y la fría visión del cuerpo.

El arte puede ser una subversión, pero también puede ser un antidepresivo”. Comenta Javier Calleja en una entrevista. El arte, en ocasiones, en ocasiones como ésta, desemboca en un desvarío, porque a veces hay que llevar las cosas hasta el desvarío para comprender el objeto, intentar atrapar el concepto o simplemente aceptar que están ahí, sin más, como el pequeño sol amarillo de ojos claros que confiesa que no tiene más alternativa que brillar, o una sucesión de piedras que te miran sonrientes en un difícil equilibrio, o la enorme piedra (de madera), de ojos tan claros como arrogantes, sobre la tarima de la sala.

 Boris Hoppek lleva el desvarío del sexo hasta la obsesión de algunos. Me ha encantado pasear sobre imágenes de páginas arrancadas de una revista, con poses tan provocativas que se quedan, por un instante, en lo cotidiano o en lo absurdo. "Demasiado sexo" me dice un crítico. "Bueno, es una exageración, una visión radical; desde un homenaje al útero, un canto a la vagina, o la transposición vulgar del desvergonzado “Origen del mundo” de Courbert. sin tener que esconderlo. La banalización del sexo, sobre todo...". Me mira sin querer convencerse. Tampoco lo intento.

Abundan los personajes, como las piedras -Jabberwocky- de Calleja, o la multitud de amantes -Full of Love Bed- o -Las pateras- de Hoppek y el pudor, casi clandestino, en la cripta. "Sólo cuenta la imagen inexplicable y misteriosa... Pinto el más allá, muerto o vivo, el más allá de mis ideas", escribe Calleja en la pared, y como un puntazo final, salpicando sangre hasta el suelo, parece suplicar: "Don't Forget Me".


Calleja/Hoppek, Historias de dos para un final imposible... y algunas realidades magrittianas, de Javier Calleja y Boris Hoppek, comisariada por Amalia García Rubí, pertenece al programa a3Bandas se expone en la Galería Rafael Pérez Hernando, en la calle Orellana, 18 de Madrid


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