jueves, 6 de marzo de 2014

Juan Fernández Álava: Algunos pasajeros


Hay momentos en que después de unos días de actividad frenética toca relajarse, respirar y tomarse las cosas con cierta calma. Es lo que me pasó, un poco, con la vorágine de la última semana de febrero.

Algunos pasajeros, la exposición de Juan Fernández Álava en La New Gallery, es un poco esa vuelta al remanso de la tranquilidad y al sosiego necesarios después de la tormenta. El cúmulo de imágenes que han saturado los ojos, nombre tras nombre, movimiento cíclico y vuelta a empezar ante cada obra, cuadro, escultura o intervención, necesitaba de un sueño reparador, una acción terapéutica que los liberase de tanta tensión, de tanta buena tensión.

En la sala miré a los que estaban conmigo y los vi, como digo, cansados, tenían en sus caras esa laxitud que provoca la tensión perdida, y nada mejor que aprovechar ese momento y deambular tranquilamente por la sala perfectamente estructurada, las obras dispersas, dando a cada obra el espacio necesario donde ir reposando la mirada en cada uno de los lienzos, en figuras amables de amigos que transfieren, a quien los observa, esa paz necesaria: Suso y Silvia desnudos sin más fondo que la nada, como esperando una orden; a Hans con la mirada perdida en un rincón del estudio; Ian, Emilio o el Autoretrato, junto a un hermoso jarrón de flores; la pose delicada en After Rayn, Blue Glasses o el desnudo de Everywhere flotando, sin suelo, sin fondo, con la mente en todas partes al albur de cualquier pensamiento.


Y una semana después de la inauguración aún me recreo en la imágenes de esos lienzos llenas de cercanía, como hechas para ser vistas sólo por los amigos o sólo para los retratados, porque es como quitarles algo de intimidad a los personajes, a Suso, a Silvia, Ian, a Hans, a Emilio o al propio Juan, ya sea porque esa es la belleza del retrato, traspasar parte de la esencia del personaje retratado a quien disfruta contemplándola; y para esa simbiosis, esa empatía con el personaje, ha de fluir cierta magia y mantener el espíritu y el ánimo reposados, y ese era el momento y el lugar, frente a unos personajes amables, unos colores suaves, una atmósfera propicia y la complicidad necesaria entre desconocidos.
Algunos pasajeros, de Juan Fernández Álava en La New Gallery, en calle Carranza, 6 de Madrid, hasta el 29 de marzo.

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