martes, 4 de febrero de 2014

EspacioFoto: Pablo Pro y Encarna Marín


Los sábados, días medio festivos, los dedico a pasear por el Madrid que no es ni mágico ni opulento. Ese Madrid donde vive la gente sencilla y puedes encontrarte algún famoso que ha nacido por aquí, entre la arquitectura de finales de la guerra y donde perviven tiendas de toda la vida, que aún tiene un mercado popular y alguna corrala donde vive gente de toda la vida, con ultramarinos de siempre con su peculiar olor y sus escaparates abigarrados de legumbres, latas de conserva, raspas de bacalao y alguna botella de Ribera del Duero. Es el Madrid castizo de Chamberí, una caña de cerveza y la charla apasionada con un contertulio improvisado, el periódico bajo el brazo y una visita.

Los sábados por la mañana, algún sábado, me gusta entrar en EspacioFoto, en la calle Viriato. Acaban de renovar la exposición, y lo hacen de forma interesante, después de cada monográfico, uno o dos, incorporan algún artista nuevo a su catálogo y exponen obras nuevas junto a otras del fondo de galería, algo enriquecedor para los visitantes que pueden moverse en la diversidad de obras, autores y propuestas diferentes. En esta ocasión tienen dos nuevas incorporaciones: Pablo Pro y Encarna Marín.

La obra de Pablo Pro, Oxygeme, es muy atractiva: personajes sumergidos en el agua, cuerpos en movimiento envueltos en burbujas de aire, como buscando otra dimensión en un medio ajeno donde todo se hace muy despacio, y ese tiempo en el que se retiene el movimiento me trasfiere placidez y serenidad. La luz azulada, el medio denso, la vida que escapa en la burbujas de oxígeno, la pirueta, el escorzo del cuerpo sumergido, todo sugiere silencio, un hábitat imposible hasta que descubres, frente a las fantásticas imágenes, que puedes respirar y entonces, el sonido de la puerta que se abre, la conversación de un visitante o un comprador te devuelve a la realidad y recupera uno, de nuevo, el respirar pausado, como si hubieses contenido la respiración más tiempo del debido.

La propuesta de Encarna Marín es más intima: El lugar de los recuerdos. Son fotografías de pequeño formato, polaroid, en las que la autora investiga la simbiosis del los objetos con el personaje, la vinculación sentimental de un objeto, una flor, un dibujo o un libro con su propietario: la agenda en la que anotaste el número de teléfono de quien hoy convive contigo, la orquídea que le regalaste una vez, tu libro de cabecera, el vaso en el que aprendió a beber solo tu hijo, la caja con forma de corazón que os encontrasteis en la calle en la primera cita. 16 fotografías que te invitan a buscar tu propio objeto y participar en el proyecto, en el que sin darte cuenta vas introduciéndote, buscando tu imagen, tu identidad en el objeto que mejor crees que eres tú.

De nuevo sonó el timbre de la puerta; entonces ocurrió una de esas historias que sólo pueden pasarr en una galería de arte. Entró la autora de una de las fotografías expuestas, Angélica Suela. No hay mayor placer que el autor de una obra te explique cómo la hizo, qué había allí en el momento en que tomó la fotografía, el ambiente, la gente, los detalles, su intención, el objetivo y el resultado. Son unos minutos únicos que en ningún otro sitio puedes disfrutar, porque conocer ese proceso por medio del autor y su opinión sobre el resto de obras, de otros autores, qué ve, qué le gusta, qué anhelan de ellos es un regalo poco frecuente. Una especie de clase magistral espontánea, coloquial e improvisada que sabes que nunca se va a volver a repetir.


Son pequeños placeres en un barrio y entre gente aparentemente sin importancia de la que somos parte; lugares donde hay espacios y momentos en los que la magia la ponemos nosotros, en los que convives con personas que son las que te hacen vivir, unas veces explicándote sus obras, otras simplemente pasando a tu lado, unos son famosos, otros gente sencilla, de vida normal que siempre tienen cosas, aunque sean pocas, que enseñarte. Por mi parte, le tengo echado el ojo a un par de obras, una para un  regalo y la otra un ensueño particular que espero poseer pronto, porque no hay mejor regalo como una obra de arte.


Oxygeme de Pablo Pro y El lugar de los recuerdos de Encarna Marín, en EspacioFoto, en calle Viriato, 53 de Madrid.

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