jueves, 5 de diciembre de 2013

Miguel Ángel Barba: Ojos que no ven... - Despintando



Hay en la Galería Rafael Pérez-Hernando una de esas exposiciones que son atractivas no ya por su contenido artístico sino por la inmensa carga humana que conllevan, y quizás resulte demasiado sencillo inscribirla en lo que pueda sugerir una corriente artística, que la tiene, la más genuina expresión brut art, sino por la calidad de los artistas, un proyecto de arte inclusivo denominado "Despintando", de personas con  limitaciones en las que sus obras proyectan un sentimiento humano profundo, tierno, ambicioso y terrible, según los casos.

Poti, sentado frente a la mesa habla despacio mientras pinta sobre una cartulina negra. Dice tener pesadillas. Describe un mundo terrorífico en el que se le aparece el cadáver de Rafael Artega. Dice que pasa miedo, mucho miedo, por eso lo dibuja, como si fuese una liberación, dibuja monstruos.

Juan Francisco te coge del brazo y te lleva frente a uno de sus cuadros: "Son toldos sobre árboles -dice mostrándola orgulloso- pero sólo pude pintar un árbol. No me dio tiempo a pintar más árboles. La próxima vez pintaré más árboles". Es increíble la pasión que muestra por su obra. Otro de los artistas me pide para montar las campanas. ¿Campanas? Me comentan que son cencerros, que recoge cencerros los lustra, los arregla, les coloca esquilas nuevas, los ordena por tamaños y los hace sonar. Pero no los han traído, es un proyecto sin acabar pero perfectamente perfilado. Todo es como una síntesis, un esquema completo, sencillo, con el fin inequívoco de la expresividad más primaria, las líneas, los colores, la escritura, el sonido, la pasión, el miedo de los artistas.

No obstante, la exposición se centra en la obra de Miguel Ángel Barba "Ojos que no ven..." En torno a ella gira el conjunto de la muestra, de sus últimas creaciones: "¡No hay manera! Miren, llevo días intentando escribir estas líneas sobre la exposición de Miguel Ángel Barba (Ciudad Real, 1976) que presentamos en la galería y no me sale nada...", escribe Rafael Pérez Hernando en la nota de prensa. La obra que presenta es la evolución de su trayectoria creativa en la que ha ido eliminando las figuras y los personajes de las composiciones. Ha traído al frente las líneas que antes eran el fondo de sus primeras obras para convertirlas en la fuente principal  y única: la línea. Ya no hay comensales frente a la mesa, ni personajes posando, ha desaparecido el jarrón, la nube, la ventana; de la pared, del vestido, de las cortinas sólo quedan las líneas verticales que los formaban, cada vez más esquemáticas, más delgadas "Las franjas de color en 2008 son anchas, de algo más de 10 cm y, con el paso del tiempo, se convertirán en rayas casi imperceptibles del grosor de un hilo. Los anchos colores sensuales de sus principios acaban en líneas finísimas sobre fondo blanco".

Este paso a lo puramente esquemático, la eliminación de los personaje y objetos de "sus creaciones más o menos figurativas" a la raya hecha "de un solo trazo" con lápices de colores, es el vínculo inesperado con "Despintando", el nexo con los árboles de Juan Francisco, el cadáver de Rafael Arteaga o las esquilas reparadas, listas para sonar. Barba se vincula de esta forma con el proyecto de arte inclusivo Despintando que surgió de la mano de Raque Calvo hace dos años en el Centro Infantas de España, de Cuenca". Un proyecto en el que a través del dibujo y la pintura se intenta "ayudar a mejoraa personas con ciertas limitaciones". Es un proyecto artístico que, respondiendo a la pregunta de Pérez Hernando al final de su presentación, ha valido la pena, tanto por el aspecto creativo y artístico como por su valor humano, para mí el más positivo, por el que por sí solo ya vale la pena ir a ver la muestra.


Despintando y Ojos que no ven... en Galería Rafael Pérez Hernando, en calle Orellana, 30 de Madrid hasta el 18 de enero de 2014.

No hay comentarios:

Publicar un comentario