lunes, 23 de diciembre de 2013

Andrés Montes: Tácticas de identidad


Si algo nos ha caracterizado a los humanos han sido las migraciones, necesarias, forzadas, incesantes, anónimas; y de todos esos movimientos humanos, desde aquel hombre prehistórico que se irguió y colonizó desde el corazón de África el resto del mundo, siempre ha quedado en la oscuridad, en el anonimato, el individuo que compone parte ese ejército que deambula de un lugar a otro, que invade espacios, que convive, que reemplaza, que complementa. Homero, en su Ilíada cita por su nombre a casi cada uno de los integrantes de la gran migración que llegó Troya, pero a no todos, por eso siempre queda, desde antiguo, una especie de grito ahogado de cada personaje, escogido uno a uno de entre esos ejércitos de hombres anónimos: ¡Soy yo!

La primera confirmación de ese yo, de Andrés Montes en su exposición, fue cuando le pedí que me firmara uno de los catálogos de la muestra. Sonrió y se quedó sorprendido de que alguien le pidiese ese gesto de afirmación personal. Él era el artista, el protagonista indiscutible de la reunión, él y su obra frente a un centenar de espectadores que íbamos a descifrar su persona, a identificar a este mexicano, "artista interdisciplinar formado en los Estados Unidos y que actualmente vive y trabaja en Madrid", a escuchar su discurso identitario.

El juego más interesante comienza en la misma exposición, que se mueve entre la instalación, el video y el dibujo, en la contraposición del Soy yo personal frente al Here cardinal, ambas escritas en la pared, el sujeto escrito directamente; el lugar mediante el montaje de fotografías de un árbol que va perdiendo el color, la intensidad y las raíces hasta confundirse con la misma pared, diluirse y desaparecer, como dispuesto a brotar en otro lugar.

Perpendicular a estos dos, en puntos cardinales opuestos, Norte-Sur, caligramas: una casa sin puertas ni ventanas, construida con las palabras "Siempre supe que te irías, pero nunca pensé que sería tan pronto"; y un inquietante horizonte, nubes o montes suaves jalonando una tierra baldía, formado por palabras sueltas y breves enseñas, deseos: sueños, fantasías, i need a place, inquietos, herida... "Montes nos propone que la palabra es forma y viceversa; la obra plástica sería entonces una emotiva brecha entre el signo verbal y el visual". El mexicano, me dice un invitado, es reacio a salir de México. Sí, sale, pero al Norte, allí mismo, como sabiendo que puede volver tan pronto como quiera.

Un proyector va secuenciando sobre la pared una imagen sobre un mismo fondo de un campo agostado. Es la imagen del propio artista que se va moviendo y a la vez fijando a cada trecho, como buscando un lugar donde quedarse para siempre. Y una instalación aún más íntima, en un rincón, como ajena al resto: un poema y la fotografía de un paisaje a la luz tenue de una bombilla incandescente, son el paradigma de la búsqueda de un destino y un deseo: "La migración puede generar pérdidas y ganancias, múltiples negociaciones culturales así como el cuestionamiento del binomio 'nación/identidad', tanto en el sentido físico como simbólico."



Tácticas de identidad, de Andrés Montes, en Instituto de México en España, Carrera de San Jerónimo, 46 de Madrid.

No hay comentarios:

Publicar un comentario