domingo, 3 de noviembre de 2013

Uclés


Un error al tomar el desvío de la carretera a Cuenca me llevó hasta Uclés. Conforme te vas acercando se pueden ver recortados contra el cielo el edificio imponente del monasterio y las torres del castillo. Antes de salvar la hoz sobre la que se asienta el pueblo, en la margen derecha, hay un mirador desde el que se tiene una espléndida vista y unas tinajas inmensas con una lápida que recuerdan que allí tuvo lugar la batalla de Uclés el 29 de mayo de 1108, entre cristianos y musulmanes almorávides. Es una historia que tuvo gran repercusión y relevancia para los cristianos, mientras que para los musulmanes fue un episodio más. Pero veamos de forma muy breve qué fue y qué representó esta batalla.

La historia comenzó unos años antes, cuando Alfonso VI, rey de Castilla, León y Galicia, el monarca más poderoso de la Península, aprovecha las divisiones de los reinos de taifas musulmanes y en 1085 toma Toledo. Sólo 9 años después, en 1094 el Cid Campeador toma Valencia, mostrando la debilidad del poder musulmán en la Península desde la descomposición del Califato Omeya en 1009. El rey Alfonso tenía como tributarios a las taifas musulmanas de Sevilla, Zaragoza, Badajoz, Córdoba, Granada... La presión que ejercía sobre los musulmanes no dejaron a éstos más que dos opciones o hacer una gran coalición contra el rey cristiano, que significaba ceder parte de su poder local a la coalición resultante, o pedir ayuda a los pujantes Almorávides del norte de África. Optan por esta última ya que les permitía mantener su autonomía política. Los almorávides aceptan la propuesta de invasión, aunque sin intención de conquistar territorios, sino en defensa del Islam, y realizan el primer paso del Estrecho en 1086. A partir de esta fecha se suceden varios hechos de armas hasta llegar al año que nos incumbe, de 1108.



Entre los días 2 y 12 de mayo de ese año sale de Granada un ejército almorávide. A éste se unen en Jaén, unos días después, fuerzas salidas desde Córdoba. Entre Chinchilla y La Roda se les une nuevas fuerzas de Murcia y Valencia con un objetivo claro: Uclés, donde llegaron el día 27. Las noticias de la salida del ejército almoravid de Granada llegaron a León, donde estaba Alfonso VI, unos 18 días más tarde. Antes habían llegado a Toledo, donde se encontraba Sancho, el príncipe heredero. Éste organiza un ejército de socorro al que se le unen fuerzas de Calatañazor y Alcalá para hacer frente al avance musulmán.

La población de Uclés, que apenas pudo reaccionar a la llegada de los musulmanes, es atacada, las defensas destruidas y sus pobladores corren a refugiarse en el castillo. El príncipe Sancho, que sólo tenía 15 años de edad, se pone al frente del ejército cristiano junto a un séquito de nobles y se dispusieron a embestir al ejército musulmán sin una estrategia previa. Éste aguanta ataque y tras varias maniobras los almorávides derrotan sin paliativos a las fuerzas cristianas. Sancho y su ayo huyen para refugiarse en el castillo de Belinchón, cerca de Uclés. Allí los recibe la población mudéjar, musulmanes residentes en territorio cristiano, que se subleva y acaba con los confiados y agotados restos del ejército cristiano, dando muerte al príncipe Sancho y su ayo. En la batalla perecieron también los nobles que acompañaban al príncipe y, según las fuentes, allí mismo le cortaron la cabeza a los 3.000 soldados cristianos muertos en la batalla e hicieron un montón con ellas.

Un años después, en 1109 muere el rey Alfonso VI a quien heredará su hija Urraca. De no haber muerto, el príncipe Sancho hubiese heredado los tres reinos de su padre y quizá Portugal, como reino, nunca hubiese existido, pero esa es otra historia. Los musulmanes continuaron hacia el norte tomando Cuenca, el mismo camino que hicimos nosotros después de equivocarme en la salida de la carretera.

Para saber más sobre este tema podéis consultar los libros que yo he leído para documentarme.
Historia de España Musulmana, Chejne, Anwar G., Editorial Anaya
Alfonso VI, Linage Conde, Antonio, Ed. Trea

2 comentarios:

  1. Bonita crónica, Paco. Así da gusto pasearse por la historia de nuestro país.

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  2. Gracias Silvia, es algo belicosa y cruda pero así es la historia, nada dulce, y llena de personajes increíbles que lamentablemente se van olvidando

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