viernes, 29 de noviembre de 2013

Blas de Lezo

Estos días hay un exposición en el Museo Naval de Madrid sobre la figura de Blas de Lezo, marino del siglo XVIII del quien curiosa e injustamente se pierde el rastro en la historia de nuestro país. Había leído sobre él por los trabajos que me encargaba el profesor Antonio Lafuente, investigador del CSIC, sobre la figura de otro gran marino, Jorge Juan, aunque estos eran sobre física, construcción naval, astronomía e Ilustración en España. Pero vayamos a la historia de Blas de Lezo, y copio literalmente la presentación que se hace de él en el tríptico de la exposición:

Blas de Lezo nació en Pasajes de San Pedro, Guipuzcoa, en 1689. Ingresa en la Marina con 15 años y destaca pronto por su valor en la Guerra de Sucesión donde se forjará como militar. Participará en los principales episodios del conflicto: la batalla de Vélez-Málaga (1704), el socorro a las ciudades de Palermo y Peñíscola y los sitios de Barcelona (1706 y 1714) y de Tolón (1707). Con sólo 23 años asciende a capitán de navío y a los 25 era cojo, tuerto y manco por las heridas sufridas en combate, lo que le valdrá el apodo de Mediohombre.

Tras la Guerra de Sucesión, donde se dilucidaba también la influencia de Inglaterra y Francia en el panorama internacional, ambas potencias en ascenso, intentan imponer cada uno su pretendiente en el trono de España tras morir Carlos II sin sucesión. Francia gana el pulso y el trono lo ocupa Felipe V, el primer Borbón. Se firma el Tratado de Utrech por el que España cede, entre otras plazas, la isla de Menorca, Orán y Gibraltar, con lo que Inglaterra se asegura parte del control del tráfico marítimo del Mediterráneo y el comercio con América. Hay que tener en cuenta que no se trata sólo de los consabidos cargamentos de oro y plata, sino productos tan valiosos como la quina. Una vez en el trono Felipe V reoganiza el Estado, y entre otras cuestiones emprende la modernización de la maltrecha y decadente Marina, labor que desempeñará el secretario de Estado José Patiño, de quien Lezo será hombre de confianza.

En estos años de cambios vive Blas de Lezo. Entre sus misiones, después de su participación activa en la Guerra de Sucesión es destinado a la Escuadra del Mar del Sur para luchar contra la piratería en las costas de Chile y Perú y la defensa de los territorios ultramarinos de donde es trasladado por discrepancias con el virrey. Posteriormente, al mando de la Escuadra del Mediterráneo, participa en las expediciones a Génova (1719) y Orán (1732), hasta alcanzar en 1734 el empleo de teniente general, la más alta graduación de la Armada. En 1736 asume la defensa de Cartagena de Indias, considerada la llave de las Indias y plaza clave para mantener el dominio español en la zona. Será allí donde demuestre sus dotes de estratega y protagonice su mayor hazaña militar: la batalla de Cartagena de Indias.

Tras la firma de Utrech y debido a las numerosas presas que hacía España de barcos ingleses dedicados al contrabando. El comercio inglés vive una profunda crisis y los comerciantes ingleses presionan sobre su gobierno hasta conseguir la declaración de guerra contra España en noviembre de 1739. El principal objetivo era asfixiar el comercio español con América aprovechando el caos existente en las colonias y la debilidad de la incipiente flota española. Inglaterra cree estar en condiciones de infligir una seria derrota, y con estos argumentos, envía al almirante Anson con una flota para atosigar las costas del Pacífico a la vez que determinará que el almirante Edwar Vernon, al mando de una flota, ponga rumbo al Caribe, "...para cometer toda suerte de hostilidades contra los españoles de la manera que juzgue más apropiada".

En diciembre de aquel año la flota inglesa aparece frente a la bahía de Portobelo, destruye las fortificaciones e incendia la ciudad. Desde allí Vernon pone rumbo a Cartagena de Indias donde estaba fondeada la flota mandada por Lezo. La disparidad de fuerzas hacía presagiar un desenlace favorable a la flota inglesa compuesta, según las fuentes, de entre 23.000 y 30.000 hombres, 135 a 195 buques de los que entre 36 a 51 eran de guerra; Lezo disponía de 2.300 a 3.200 hombres y 12 buques de los que 6 eran de guerra. En vista de estas cifras el almirante inglés había anticipado a Londres una victoria más que segura, llegándose a acuñar monedas conmemorativas de la más que segura victoria.

El día 19 de marzo la flota inglesa comienza las hostilidades atacando las baterías de Tierra Bomba. El cerco a Cartagena de Indias fue implacable y los peores rumores se extendieron por toda la colonia, llegando incluso a Quito donde científicos franceses, en misión geodésica en la que tomaba parte el teniente de navío Jorge Juan, se hicieron eco de los hechos. La batalla se prolongó hasta el 29 de abril en que cesaron los bombardeos ingleses que, derrotados, el día 10 de mayo y durante 10 días fueron saliendo de la Bahía Exterior, dejando tras de sí entre 6.000 y 11.000 muertos y entre 7.000 y 8.000 heridos y a Vernon maldiciendo a Lezo en la retirada. España había perdido entre 100 y 800 efectivos y 1.200 heridos. Con este hecho Inglaterra había sufrido la mayor derrota naval de su historia.


Vernon escribía a su mujer el 31 de marzo, ya en plena contienda, sobre objeto de su misión: "...Sólo tengo tiempo de añadir que ha complacido a Dios Todopoderoso preservar mi salud para llevar a cabo estas gloriosas fatigas... para humillar a los orgullosos españoles y llevarlos al arrepentimiento por todas las heridas y las depredaciones llevadas a cabo contra nosotros durante mucho tiempo". El almirante inglés ya había rivalizado con Lezo en la batalla de Vélez-Málaga en 1704 siendo ambos guardiamarinas. Ésta fue la batalla naval decisiva en la Guerra de Sucesión y donde a Lezo, con 15 años, le fue amputada la pierna en cubierta por las herida recibida por un cañonazo.

Las discrepancias y enfrentamientos de Lezo con el virrey, Sebastián de Eslava, le llevaron a ser apartado injustamente de su puesto al frente de la escuadra de Cartagena de Indias, donde muere poco después, el 7 septiembre de ese mismo año, víctima de la peste provocada por la ingente cantidad de muertos sin enterrar que dejó la batalla. Invicto en su dilatada vida militar, es enterrado en un lugar desconocido y sin el reconocimiento merecido. El rey Jorge II de Inglaterra prohibió toda publicación que hiciese referencia a la humillante derrota de Cartagena de Indias, lo que unido a nuestra flaca memoria, ha propiciado el olvido de un personaje tan destacado en la historia de España. Es de señalar, por último, que para esa exposición el Museo Naval pidió prestado unos retratos del almirante Vernon al National Maritime Museum, e iniciados los trámites, la institución británica adujo que no podía hacer el préstamo por estar los retratos comprometidos para otros actos.

Las fotografías y los textos subrayados pertenecen a la exposición Blas de Lezo, el valor de mediohombre, en el Museo Naval de Madrid, abierta hasta el 13 de enero de 2014.
También me he documentado en Los caballeros del punto fijo, de A. Lafuente y A. Mazuecos.

Blas de Lezo. Estatua en la Plaza del Descubrimiento, de Madrid
inaugurada el 22 de noviembre de 2014

2 comentarios:

  1. Información completa y rigurosa de su actuación en Cartagena de Indias se puede encontrar en www.labatalladecartagenadeindias.com

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  2. Gracias por tu aportartación Anónimo siempre es reconfortante conocer algo más y mejor nuestra historia

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