jueves, 17 de octubre de 2013

Helí García: Zoografía e histeria



Para escribir este post lo lógico hubiese sido escuchar de fondo El Carnaval de los Animales de Saint-Saëns, que al parecer es una obra cómica, sarcástica, grotesca y satírica. No sé por qué escogí la Cantata nº 147 de Bach. En la contraportada del disco de Bach dice que éste se había propuesto estrenar la obra el cuarto domingo de Adviento de 1716, pero toda vez que Bach no la había terminado y se había ido a vivir 7 años después a Leipzig, resultó que allí no se interpretaban cantatas el cuarto domingo de Adviento. En fin...

Me pregunta, quién se yo, si he prestado atención a toda la ironía que contiene la obra del granadino Helí García, Zoografía e histeria, cuando ya me disponía a dar la segunda vuelta a la sala. En la primera me había detenido a mirar la pincelada enérgica y suelta en todos los cuadros, lienzos, tablas, lino, óleos y acrílicos, obra propia de un alumno avanzado del impresionismo. Y en eso estaba pensando, que la exposición parece narrada por un perro o un gato, una metáfora más de la muestra. Al fondo hay una obra Estudio zoológico. Esperanza; sobre una alfombra la aristocrática manada de ocas deambula entre cuervos; más allá la Clase A, sobre otra la alfombra un grupo de gallinas, unos pavos y dos gallos.

"Bien, le digo, bien. Me ha gustado la sardina". "¿La sardina?" "". Leo con voz medio atiplada el poema del catálogo: "Lo aterrador es el orden, la estructura, / la impunidad de la forma; / del color, lo subjetivo. / Arte, ingeniería jurisprudencia. / No es la muerte, no el asesinato: es el protocolo, la liturgia." Estamos parados ante el Rey león, una obra inmensa. El Rey león posa en su trono, cegado y a su lado dos cuervos; sobre éstos dos buitres detrás una banda sujetada por otros tres cuervos que dice "Amén", a los pies el cráneo de un elefante, una ratonera y detrás del trono un gato observa aburrido como el galgo de Felipe IV pintado por Velázquez. Al pie un deseo: "Sueño con ser el pintor de la Corte". Sigo leyendo: "Me asustan, por ejemplo, ciertas aves: / son salvajes, ¡Salvajes" / en el sentido estrictamente / los cuervos, los buitres, las gaviotas..."

Sobrevuela un buitre un paso de peatones con la inscripción "in statu quo ante" es el Estudio zoológico I; a su lado, un perro inaugurando un aeropuerto, enredado en la cinta roja que acaba de cortar lo observa un burro. Más buitres, más ocas, más gallinas y más cuervos. Las cabezas de un par de ciervos sobre el lecho conyugal y sobre éste una picadora, y posados entre los cuernos, palomas y cuervos.

 A la izquierda un gato Odasiscat, II se exhibe tranquilo, recostado sobre el lomo en la mullida alfombra, enseña la panza y mira fijo con ojos azules al espectador, tras él van y vienen los ratones. "¡Harto de pan!" dice mi vecino. Mejor nos centramos en la familia de perros o en la pelea de oseznos, o en el gato dispuesto para la fiesta de disfraces.

"Yo siento la violencia del gusano, / que es casi nada, silencio, / que no protesta, no molesta, / que con su permiso devora / los restos podridos, la carroña, / el postre acerbo de la santa cena". Un león grande, imponente y poderoso, sabedor de su fortaleza, cierra la muestra, tras él un grupo de buitres sostiene una pancarta que dice "Nosotros estamos contigo".


Ante el contratiempo, Bach aprovechó su trabajo anterior "introduciendo algunas adaptaciones: transformó y desglosó ciertos textos, añadió recitativos e incorporó una estrofa coral. A ello se sumó la presencia de una trompeta junto a la orquesta habitual, lo que otorgó a esta cantata en dos partes una solemne brillantez".

Zoografía e histeria, de Helí García, en galería Bat Alberto Cornejo, en María de Guzmán, 61 de Madrid.
Para ver más de la exposición en http://www.galeriabat.com/exposiciones/

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