viernes, 25 de octubre de 2013

Felipe Hodgson Ravina: Lowlands


Explosión de color sin concesiones. Una persona que conoce a Felipe Hodgson me dice que vive una etapa de alegría vital, de creatividad exultante aunque, me confiesa sonriendo, no puede sentirse imparcial a la hora de juzgar su obra. Hay cuadros que son puro impresionismo y así lo vi nada más entrar, sin encomendarme al catálogo ni a ninguna otra opinión, aunque claro está que aquí no hay formas, es como si se tratase de una multiplicación de reflejos irisados sin fin. Pero es mucho suponer, así que mejor ir a lo certero, a lo que dice el autor.

"Esta muestra es un estudio de gabinete de un hipotético análisis continuado de la especifidad del carácter casi fitobiológico del humus, de la tundra o de la turba que se genera en los espacios de los lowlands". La explicación es mucho más sencilla, nos comentó luego, es una visión a ras de suelo del humos que compone el propio suelo, una visión exagerada o microscópica de lo que veríamos allí abajo en el bosque o en la tundra, tal cual lo analizaría un biólogo o una estudiante avanzado de farmacia para explicar la composición de su herbario a un catedrático.

El autor investiga la descomposición del color y la forma: "Si observamos la tierra vegetal, vemos que en ella se genera un maravillosos paisaje de la hierba que transmite una impresión casi abstracta (...) una forma casi inconsciente de la abstracción en la narración de mis sensaciones en busca de la luminosidad, entre otras propiedades, y del color como la meta del resultado plástico".

Hay momentos, en algunos cuadros, en los que la obra se descompone en dos partes bien diferenciadas, una, la más llamativa, esa eclosión de color, un estallido de formas de gran expresividad, es el movimiento, la brisa que mece la hierba y desbarata cualquier intento de orden; y por otro lado la quietud, un fondo uniforme en el que apenas se aprecia la pincelada, en el que se intuye el horizonte, un horizonte de azul o de un violeta profundo e intenso que parece indicar que más allá ya no existe nada, sólo placidez y sosiego.


Estas obras me encantan. Estaría mirándolas horas y horas, penetrando literalmente en las telas y paseando como si fuese una hormiga en ese suelo abstracto que nos explica Hudgson, en esa serie de planos limitados únicamente por los colores, sin una línea que los defina, y de vez en cuando un espacio libre de movimiento y ruido, de un celeste casi blanco que puede sugerir infinidad de cosas, agua, hielo o cristal de  transparencia infinita. La conocida del artista que me hablaba al principio tenía razón, hay alegría y vida en las obras y lo transmite, quizá yo no sepa expresarlo de otra forma sino con pequeñas metáforas que me permiten recorrer la galería en silencio antes de que lleguen los invitados y se haga imposible la contemplación serena de las obras.

Lowlands, de Felipe Hodgson Ravina en la Galería Orfila, en calle Orfila, 3 de Madrid
Para ver más sobre la exposición en http://www.galeriaorfila.com/Exposicion_actual.htm

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por la detallada y precisa descripción de la muestra!
    Como tu blog, fantástico!
    Un saludo, Susana.

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  2. Gracias Susana por tu comentario, la exposición es espléndida y vale la pena acercarse a verla

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