viernes, 13 de septiembre de 2013

Woyengi: La Creación del hombre


 Cuenta la tradición nigeriana que mucho antes de que el hombre existiera sólo había una inmensa llanura y, en medio de ésta, un hermoso árbol, alto, grande y frondoso. Hubo un gran estruendo y retumbó el cielo; un rayo iluminó la inmensa pradera. Se abrió una grieta en el cielo de la que descendieron una mesa, una silla y una piedra celeste, y también por allí descendió la Madre, Woyengi. Ésta se sentó en la silla, descansó los pies sobre la piedra celeste y tomando arcilla del suelo húmedo la puso sobre la mesa. Con la arcilla modeló a los humanos y les dijo a cada uno de ellos:

-Puedes ser hombre o mujer, escoge qué quieres ser.

Después de que todos hubieron escogido qué querían ser, le preguntó a cada hombre y a cada mujer, uno por uno, qué clase de vida querían tener, que posesiones querían tener y que desgracias querían padecer. Uno quiso tener hijos, otro quiso tener riquezas, hubo uno que quiso tener una vida breve e intensa, otro una vida tranquila y larga, y cada cual escogió las penas y los males que afligen a cada uno de los humanos. Luego Woyengi le dijo a cada uno:

-Lo que tú quieres será.

Así empieza la historia de Ogoa, una mujer que eligió tener poderes y no pudo tener hijos. Buscó en vano que Woyengi la creara de nuevo y cambiara su destino. Ante esta imposibilidad, acabó trasladándose a la mirada triste de las mujeres que quieren amar y no saben a quien amar.

El párrafo de la creación de los hombres es una trasnscripción casi literal del cuento Ogoa, en Cuentos Africanos de Henri Gougaud, de la Editorial Sígueme de Salamanca. Las fotografías son de la exposición Negro, Arte Centroafricano, en el Centro Arte Complutense de Madrid en 2010.


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