jueves, 25 de julio de 2013

Like a Rolling Stone

Estábamos grabando un programa en el estudio que tiene mi amigo Jorge en su casa en Holanda. Una conversación, un trago de cerveza y una canción. Jorge tenía los discos al lado y mientras hablábamos cogía uno y lo colocaba en la mesa de mezclas. Sonó The Ballad of Lucy Jordan. Cuando terminamos la sesión le pregunté que quién cantaba aquella canción que hablaba de una mujer que soñaba con París y romper la monotonía de su vida. Apuramos la cerveza en el salón. Es Marianne Faithfull -me contestó mientras fumaba distraido esos cigarros típicos holandeses- Una chica muy guapa, fue novia de Mike Jagger. Era cantante y cuando se separaron ella desapareció, adicta a las drogas, totalmente perdida, caída en los portales del los suburbios de Londres. Tenía una voz preciosa. Abrió un par de cervezas y alargándome una botella añadió: Es la chica de A Like a Rolling Stone: una chica rica, famosa que lo tiene todo y se ve abandonada, pidiendo limosna.



Hay muchas candidatas a ser la Señorita solitaria de la canción de Bob Dylan: ¿Cómo se siente? Hace tiempo, vestías tan bien / tirabas centavos a los pobres en tu mejor época ¿no? Ahora ya no hablas tan alto / Ahora ya no pareces tan orgullosa / de tener que estar mendigando tu próxima comida.

La primera vez que oí Like a Rolling Stone fue la versión que hizo Jimy Hendrix, no la original de Dylan. La canción es un referente, para los especialistas hay un antes y un después de ella en la música moderna, hasta por su duración, que al parecer complicó mucho la vida a la casa de discos; y aunque hay explicaciones del mismo Dylan de cómo se gestó y cómo se grabó, como una venganza hacia esa Señorita solitaria, sin nombre, que debió conocer en una gira por Inglaterra en 1965, siempre habrá elucubraciones sobre quién es ella, a quién machaconamente le pregunta How does it feel?

Sea o no Marianne Faithfull a quien dedicó Dylan la canción, para mi siempre será ella la Señorita solitaria, y cada vez que oigo su voz desgarrada, vienen a mi mente imágenes en las que desfilan su juventud, la caída solomnolienta y rendida en los escalones de portal sucio, en los bajos fondos de cualquier ciudad, y la voz truncada, amarga y orgullosa de haber vuelto a la vida para permitirse soñar de nuevo:  At the age of thirty-seven / She realised she'd never ride / Through Paris in a sportscar (Con 37 años / se dio cuenta que nunca / atravesaría París en un coche deportivo)



Marianne Faithfull -The Ballad of Lucy Jordan

Para terminar, recuerdo que The Ballad of Lucy Jordan suena en la película Therlma & Louise, muy recurrente para el guión, y que una petrolera la utilizó para anunciar sus gasolineras. Pero siempre nos quedará, por un lado París, para seguir soñando como Lucy con un mundo idílico que rompa nuestra monotona existencia;  y por otro el sentimiento amargo del temor a la caída: How does it feel? To be on your own / whit no direction home / like a complete unknown / like a rolling stone. (¿Cómo se siente? / Estar sola / Sin rumbo de vuelta a casa / Como una completa desconocida / Como un vagabundo)



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