sábado, 15 de marzo de 2014

El cuerpo (in)subordinado

Nunca entiendo cuando me hablan de diálogos. Me mira y me dice que parte de la obra consiste en un diálogo con el cuerpo, -puedo leer detrás de ella, escrito en la pared: el cuerpo como obsesión física y cultural- el deseo, la homosexalidad, el mundo de la prostitución y los chaperos, algo de lo que no se habla habitualmente. No comprendo por qué por ser homosexual tienes que sentirte mal, frustrado o culpable. Repito inconscientemente: culpable, frustrado, sucio, marginado -leo otra vez de la pared: -... cuerpo materia pervertida y pervertible-. Todas son palabras negativas. Sí, asegura y añade, prostitución, represión, violencia. ¿Por qué? ¿Por qué tiene que ser así? le pregunto. Nos mantenemos en silencio, reflexionando qué vamos a contestar, pensando en una respuesta, o intentando iniciar de nuevo el diálogo.

En la pared de enfrente, en una pantalla de plasma un video muestra unas manos que aprietan unos globos rojos. El tacto, señala mirando desde el centro de la sala. Son globos, dice, nada más que globos. Yo creía que estaban llenos de agua, o de aceite, no sé, de algo, pero son globos llenos de aire. Las manos masajean, exprimen, presionan sobre los globos rojos como si fuesen dos pechos que se aprisionan con la certeza de que no va a haber dolor.

La piel de un hombre no tiene la misma textura ni el mismo tacto que la piel de una mujer. La miré y sonreí. Parecía obvio, pero no, no es obvio, me dice, sin dejar de mirar la escena de los globos y las manos hundiéndose en ellos: Del mismo modo que su discurso se involucra en los ámbitos del deseo, la reivindicación del deseo, la mirada ... El discurso de la pared se acaba.

Es difícil hablar de sexualidad, más bien, del cuerpo, es difícil hablar del cuerpo, rectifica. La gente lo concibe muchas veces como algo sucio, cuando debería ser algo natural. Sí, pero también como una reacción química, una reacción química del pudor. Yo te miro tal como estás ahora, pero si te digo que puedo verte desnuda, o imaginarte desnuda, tu reacción hacia mi cambia, incluso hasta cuando te alejes de aquí, imaginar que te estoy mirando puede ser incómodo para ti, porque no sabes qué interpretación hago de tu cuerpo, ¿una interpretación del deseo, de  posesión, de plasticidad? ¿Veo en ti carne, un dibujo, una estatua, un nuevo Pigmalión? Asiente y sonríe. Tiene una sonrisa bonita y una mirada franca. Suena el teléfono y se retira a una mesa donde hay un dietario abierto y un montoncito de tarjetas como una baraja de cartas.

Mientras habla repaso las fotografías. Las de mujeres son obra de Mar Cuervo, las de los hombres de Fernando Bayona.
Exposición El cuerpor in(subordinado) en la Galería 6mas1, en Piamonte, 21 de Madrid, enmarcado en el evento PhotoEspaña2013. Ver la web de la galería en http://www.galeria6mas1.com/

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