lunes, 3 de junio de 2013

Arte Urbano y Post-Graffiti

Por regla general se identifica al graffitero por el uso del aerosol o spray , y en consecuencia todo aquel arte que se hace con esta herramienta se le denomina graffiti, como es el caso del arte urbano, aunque lo único que tienen en común es precisamente el spray. Con el arte urbano nos introducimos en la era Post-Graffiti que aunque sigue utilizando el spray, se define por técnicas y herramientas muy diversas, como el uso de plantillas, posters, pegatinas y murales, que se alejan del concepto del graffiti, aunque hoy solo voy a traer piezas que destacan por su hiperrrealismo.

Muchos artistas comienzan a utilizar el spray para ejecutar sus obras, no deja de ser pintura, y a su vez muchos graffiteros tienen en el arte urbano su trabajo y modo de vida. Si atendemos a la máxima de que el graffiti es escritura, vemos que con el Wilde Style comienza a incluirse "personajes" para enriquecer las piezas y como nexo entre las mismas. La tendencia a perfeccionar esos personajes alcanza un hiperrealismo tal que supera en muchos casos, y elimina de hecho, el protagonismo de las letras que hasta ahora han sido las principales elementos de las piezas. Vemos arriba una pieza de The Crime Kings en el que el gorila acapara toda la atención. Por lo tanto debemos plantearnos que no estamos ante una pieza de graffiti, sino simplemente frente es una obra de arte urbano, que tiene en común con el graffiti el soporte, un muro, y la herramienta, el spray.

Otra cualidad que se pierde en ocasiones con el arte urbano, es el carácter transgresor del graffiti, que ya hemos comentado en otras entradas, aunque mantiene en algunos casos su tono crítico, de denuncia o rebeldía, como es el caso del conocido y enigmático Banksy.
 
Para terminar comentar que carácter de "Post-Graffiti"  tiene el sentido pragmático al que se han acogido algunos de los primeros escritores, la perdurabilidad de la obra: "El arte callejero es una forma de arte efímero que desaparece tan pronto como aparece; y que el arte urbano es un intento de remediar esto, dejando un legado más permanente" asegura el crítico de arte londinense Matthew Collings. Enmarcado dentro de las nuevas tendencias que se iniciaron a principios de los años 80, artistas como Keith Haring o Jean-Michel Basquiat lo aupan a las galerías de arte. En la calle, el mencionado Banksy y sus críticas sociales lo popularizan a través de sus ácidas plantillas. Entre nosotros tenemos el colectivo madrileño Boamistura muy activo en Malsaña, aunque con un estilo cada vez más formal.

No hemos de olvidar, por otro lado, que gran parte de estas obras, ejecutadas en cierres y muros, son piezas que están hechas precisamente para evitar que se escriba sobre ellas, para preservar esas fachadas y esos cierres de la escritura de "graffiteros". Es un antídoto contra el propio graffiti. Recuerdo un mural en Lacoma, barrio de Madrid, en el que se había escrito sobre una de estas obras: "Si te gusta el arte vete a un museo", prueba significativa de que muchos graffiteros no solo no lo consideran graffiti, sino que reniegan de él.

Un paseo por la ciudad de Vitoria-Gasteiz, en el País Vasco no dejará indiferente a ningún espectador por la abundancia y calidad de arte urbano que hay en toda la ciudad, en especial en su centro histórico.

Para ilustrar esta entrada he utilizado el mural Wilde Style  impresionante de The Crime Kings, con las firmas de Asier y Mismo, y dos piezas, una Alfred Hitchcock de H2O y otra, un rostro de mujer, firmada por Pablo Emeka, todas en el muro de Metropolitano en la Ciudad Universitaria de Madrid.

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