domingo, 5 de mayo de 2013

En el Metro


Las horas que pasamos en el Metro, un submundo con sus historias y sus personajes, sus pensamientos y miradas perdidas. Esta puede ser cualquier historia de esas que nunca acaban.

03 de julio de 2016. Esperando el transbordo. De golpe han cerrado 23 estaciones
de la Línea 1. Un pequeño lío para llegar a la estación del AVE en Atocha.
Ventura Rodríguez-Línea 3
De golpe parece que se ha vuelto el invierno. El día claro huele a humedad y los que estamos por la calle caminamos con la prisa contenida que nos incita el frío. Vamos entrando en el Metro como un reguero de hormigas disciplinadas. Desde que he llegado a la estación y bajado al andén, no me he fijado en nada, salvo en un graffiti desgastado con el tag de Spen al pie de un banco metálico que hay  debajo de un anuncio de El Corte Inglés.

Estación de Guzmán el Bueno
He entrado en el vagón y casi sin darme cuenta ya estoy haciendo el transbordo con 50 personas a la vez. Sin agobios y ordenados nos vamos colocando en fila en las escaleras mecánicas. Unos a la derecha, quietos, otros subiendo por la izquierda. Nadie habla. A lo lejos, desde un vagón más allá veo acercarse a una vecina, una chica plagada de pins y chapas con consignas anarquistas, antitaurinas, feministas y una hoja de marihuana; tiene el pelo teñido de naranja y me da la sensación de que está engordado demasiado. Camina deprisa hacia las escaleras; adelanta a un chico alto, fuerte de  barba cerrada, guapo y con cara de buena persona. La chica nos sobrepasa y se pierde entre la muchedumbre en el cruce de escaleras, entre la Línea 2 y la Línea 7, en la estación de Canal, donde un músico impasible toca, con solo dos dedos, el Canon de Pachelbel por enésima vez. Se cruza entre los dos una joven atractiva. Me recuerda a una que vi ayer en un vídeo de Led Zeppelin. Tiene un caminar elegante, zapatos beige y media melena, la sigo con la mirada hasta que un hombre se interpone entre los dos. El chirriar de las escaleras mecánicas parece pasar desapercibido pero me distrae y se incrusta en los oídos. En el andén, suspendido, un cartel luminoso anuncia que el próximo tren llegará en 1 minuto. Espero. A mi lado se paran dos chicos negros, uno con paraguas y el otro con un gorro de lana marrón oscuro. Al lado de ellos dos chicas, parecen chinas, escuchan música y comparten auriculares, los ojos inexpresivos de ambas se pierden entre las vías; junto a ellas una mujer bosteza.

11 de julio de 2016. Entre los vivos, bajo las Ventas, la oscura sobra de la
 muerte. Día triste, día amargo. Víctor Barrio. Ventas-Línea 2 

Un estruendo ensordecedor anuncia la llegada del tren. Nada más llegar a la estación automáticamente se abren las puertas y un pitido monótono indica que las del primer vagón están abiertas. Nos sentamos ordenadamente. Los dos chicos negros enfrente de mi; a mi derecha una chica lee un libro de cubiertas amarillas, de reojo puedo leer "fue una suerte para ella...", no lo dudo. Más allá está sentado un hombre con bigote; otro con barba que tiene las gafas colgadas al cuello y un abrigo gris. En el último asiento una chica con abrigo de leopardo se mira en un espejo minúsculo, se muerde los labios, alza la barbilla y se retoca la sombra de los ojos sin disimulo alguno.


"Próxima estación Islas Filipinas" anuncia una voz metálica. Entra un niño de unos 4 años que corre a ponerse de rodillas sobre el asiento. Pega la nariz al cristal de la ventana, y cuando el tren arranca juega a ver pasar los cables que cuelgan del túnel. A su lado se sienta una mujer que calza botas mosqueteras, tiene el pelo rojo y se parece a D'Artagnan. Más allá un viejo de bigote cano y amarillento de nicotina dormita y cabecea; muy cerca un joven, con una cartera colgada a la bandolera, lee en un e-book, es imposible saber qué lee. Cerca tiene a una mujer con gafas Ray-Ban que también es imposible saber a dónde mira. Saca del bolso un bocadillo, lo muerde, vuelve a dejarlo en el bolso y mira a su alrededor; enfrente tiene a una mujer que juega con el teléfono móvil con una mano y con la otra sostiene una maleta rosa que lleva escrito con letras negras Roxi.


"Próxima estación Francos Rodríguez". Se cierran las puertas del vagón tras un cambio rápido de pasajeros. Incluso antes de que arranque el tren se oye el canto de unos periquitos. El parloteo de los pájaros da cierta sensación de exotismo al vagón. Una pareja los lleva en una jaula tapada con un trapo, a su lado, sin darse cuenta de nada, un viejo lee un periódico gratuito en una postura imposible. Una mujer, también mayor, sonríe al oír los periquitos. También ha entrado un hombre de pelo gris que recuerda a John Larroquette. Mira sin prestar ninguna atención al resto de viajeros y se sienta junto a una mujer que mece un cochecito enorme de bebé. El niño que mira pasar los cables del túnel busca sorprendido el gorgojeo de los periquitos sin encontrarlos.


Me preparo para salir. A la vez se levanta una adolescente que oye música en un iPod y acompaña el ritmo con los pies. Un asiento más allá un rapero con una gorra roja con las iniciales NY entrelazadas, sonríe a la nada desde la nube hip-hop que se escapa de los auriculares. Enfrente tiene a un mexicano, quizá sea peruano, que calza una gorra azul y sujeta, en un carro de la compra, un hatillo de bolsas de las que sobresale el marco de una fotografía que no puedo ver. Suena su teléfono: -"Sí! Sí!", contesta. No tiene respuesta, mira la pantalla, la apaga y lo guarda en un bolsillo. Se cala la gorra con gesto cansino y se queda absorto mirando a ningún sitio.

Se abren las puertas, salgo y me alejo oyendo el absurdo pitido que anuncia que las puertas del primer vagón están abiertas. También se baja una joven de pantalón tejano y zapatillas verdes, morena, pelo largo y algo rellena. La sigo por el andén, subimos juntos las escaleras mecánicas y nos separamos cuando ella toma el ascensor. Al salir al vestíbulo se pueden oír los torniquetes de las canceladoras de billetes. En su cabina hermética, como un pez en una enorme pecera, la taquillera despeinada lee un taco de papeles mirando por encima de las gafas.

Al salir a la calle la claridad del día se atenúa con la luz de los fluorescentes de la boca del metro. Llovizna, hace frío y, después de todo, no llevo paraguas y entonces me acuerdo del chico negro del trasbordo de Canal.


12 de enero de 2017. Luna llena. Islas Filipinas - Línea 7

05 de julio de 2016 La sonda Juno llega a Júpiter después de 5 años de viaje.
Algunos están indiferentes, otros, ignorantes, a sus cosas. Viaje al Planetario
que esta cerrado por reformas. Arganzuela-Planetario - Línea 6
26 de junio de 2016. Sostenella y no enmendalla. Ajenos a lo que ocurre: se acabaron las
 elecciones, España abandona derrotada el Europeo de Fútbol, los ingleses insiste en
 marcharse. Pueblo Nuevo-Línea 5


24 de junio de 2016 Día de San Juan los ingleses deciden
abandonar la UE. Argüelles-Línea 6
20 de junio de 2016 Paseo por el Retiro. Trade de calor, se rondan los 30º, gafas de sol
 y sombrero. Esta noche entra el verano. Ibiza-Línea 9
16 de junio de 2016 Con motivo de los paros parciales convocados por el sindicato S.C.M.M. y
por otras asociaciones sindicales los días 14, 15,16 y 17 se han establecido servicios mínimos que
 pueden consultar en las estaciones. El próximo tren llega en 11 min. Gregorio Marañón- Línea 7

10 de mayo de 2016 comienza el Campeonato de Europa de Fútbol en Francia
 y la nueva campaña electoral. Comienza la carrera. Baunatal-Metro Norte Línea 10

08 de Mayo de 2016 Ayer hubo fútbol y España perdió 0-1 contra Georgia que 
dicen que inventaron el yogur. Guzmán el Bueno - Línea 6
31 de mayo de 2016 en la Feria del Libro - Príncipe de Vergara - Línea 9
23 de mayo de 2016 Día después de la huelga.- Gregorio Marañón - Línea 7
Esperando al próximo tren.-  Argüelles - Linea 6
Último examen en la Escuela Oficial de Idiomas.-  Islas Filipinas - Línea 7
 Una entrada cerrada durante más de 1 año.- Valdezarza - Línea 7
El tren se marcha sin esperar - Ópera - Línea 2
Atentas después de visitar el Matadero Madrid - Legazpi - Línea 6



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