jueves, 30 de mayo de 2013

Emmet Gowin


Llegué a la sala de exposiciones de los primeros, haría sólo un cuarto de hora que la habían abierto al público. Lo primero que hice fue una fotografía al cartel anunciador en la misma entrada. Me senté en las escaleras y disparé tres veces, porque hay muy poca luz y quería asegurar: Emmet Gowin. Fundación Mapfre. En la sala de Azca no te dejan hacer fotos, solo si tienes permiso. Ya me había pasado antes, pregunto y me dicen que no, me prohíben fotografiar, pero se lo permiten a otros: "Tienen permiso", me dijo el vigilante un día, así que me he planteado pedirlo yo también. Sin embargo, al final he decidido que no, no lo haré, seguiré como hasta ahora, porque eso me hace ver las fotografías de una manera diferente, en vez de fotografiarlas y pelearme con los reflejos de los cristales, las dibujo de forma esquemáticas en mi bloc de notas, donde voy apuntando los comentarios de lo paneles y las notas explicativas; y lo hago casi sin luz, con la luz tenue que hay en las salas y tampoco busco más, anoto casi sin ver lo que escribo y luego tengo que hacer el esfuerzo de traducirlas, de rescatar las imágenes. Si soy capaz de hacerlo es que ha valido la pena, porque la imagen y el recuerdo siguen ahí.

La primera imagen que me impacta es una de 1964, de Edith Morris. Una fotografía sencilla, de una mujer sentada en una cafetería quizás, y nada más. Retrocedí unos metros y comencé a leer el primer panel: "Cuando en 1964 me casé con Edith Morris, ..." a esta breve explicación continúan una serie de fotografías de la familia, vida cotidiana, jóvenes, niños, adultos, la familia y Edith, su mujer.

Luego continúa con una serie de paisajes. primero de Italia: "En una fotografía del paisaje tanto la mente como el corazón necesitan encontrar el lugar que les corresponde". La campiña, frutales y las estaciones; un pueblo en apariencia abandonado, un laberinto de escaleras, paredes desnudas, grandes bloques de mampostería, calles empinadas, muros de contención, pero ningún personaje, una ausencia que te va preparando para introducirte en una serie sobre Petra y la quietud de los palacios excavados en la piedra: "Hay un silencio profundo que silva en el oído, una tranquilidad intensa, como si la luz o algo inaudito estuviera respirando". Justo enfrente están las imágenes de la desolación, las consecuencias de la erupción de un volcán, la mano del hombre y la modificación del paisaje con cultivos geométricos, el terrorífico paisaje desolado tras las pruebas nucleares, barracones alineados en medio del desierto, la minería a cielo abierto y la fotografía aérea. Un tránsito por el paisaje devastado que te lleva de nuevo a la vida a través de los campos e hileras de olivares de Granada.

De nuevo retorna a la paz y la intimidad de la pareja: "Desde que Emmet Gowin encuentra a Edith Morris, ésta ha sido su pareja y su musa, leitmotiv de su vida y de su obra", es un último paseo con la musa hasta 2005. "La generosidad del artista y de la modelo nos hace partícipes de esa intimidad, del misterio de la vida privada" y un álbum de mariposas nocturnas, los contraluces y la silueta omnipresente de Edith una vez más, un diálogo inconmensurable que culmina 41 años de complicidad.


Emmet Gowin, en Fundación Mapfre. Instituto de Cultura. Sala de exposiciones de AZCA. Avda. General Perón, 40 de Madrid. Hasta el 1 de septiembre de 2013

lunes, 27 de mayo de 2013

Model Pastel

El Model Pastel, a diferencia de la mayoría de los estilos de que se inician en América, este es de origen europeo y posteriormente se traslada a EE.UU. No lo sulo ver mucho, entre otras cosas porque para ejecutarlo se necesita mucho tiempo, más que una pieza normal, y mucha precisión. Igual que el Wilde Style, es una técnica que busca el efecto, pero se aleja de los cánones que marca el primero, abandona la mayoría de los efectos: la línea exterior, los brillos y  busca sobre todo el volumen, jugando con perspectivas, sombras, que suelen ser los diferentes tonos del mismo color del relleno, y la variedad en la gama de colores. Aunque existe una mezcla de ambos estilos,  podemos encontrar una transición entre el Wilde Style y el Model Patel, para muchos de los artistas este último está más cercano al arte convencional que al graffiti, de hecho algunos que conozco no lo consideran como graffiti y solo una minoría tiene intención de hacer una pieza en este estilo.


En el Model Pastel el diseño de las letras está enfocado más al relleno de las mismas que al diseño propiamente dicho de la letra. Como decía antes busca el efecto del volumen, el impacto tridimensional, la combinación de planos de colores y degradados de los mismos, creando perspectivas y jugando con el ángulo de visión de las letras. Como es muy efectista es un estilo que suele gustar mucho a los que no están muy introducidos en el graffiti. Es un estilo poco espontáneo, no tiene prácticamente la improvisación de desarrollo que disfruta el Wilde Style, sin embargo es más minucioso en  la ejecución de las piezas, más metódico y, por regla general, se necesita más tiempo para llevarlo a cabo, por lo que es habitual encontrarlo en lugares tranquilos donde está permitido pintar.


Para ilustrar la entrada he traído dos piezas de Demeseone y Raska del muro de la Ciudad Universitaria y una obra de SIAM del muro del I.E.S. La Paloma en Madrid

sábado, 25 de mayo de 2013

José Ramón Lozano

Plasmar la esencia de una persona no es fácil. Decía mi profesor de filosofía que la esencia es aquello por lo que una cosa es y no es otra. Aunque al caso, ya lo dice el refrán, la cara es el espejo del alma. La esencia es algo muy arriesgado, es desnudarse demasiado cuando se trata de una cara: la bondad, la quietud, el cansancio, el amor... Nada más entrar en la galería daba la sensación de que la modelo tiene la mirada triste y, aún antes de conocer a José Ramón, pensé que esa expresión, esa esencia que anunciaba en la entrada, era la obra de una persona mayor. ¿Por qué? Quizá porque no me parecía que una persona joven fuese capaz de captar la esencia de una mirada, la tristeza, el cansancio o la provocación de una forma tan intensa. Anduve por la sala observando pausadamente los ojos de las piezas expuestas o deteniéndome en los labios de la modelo.Todos son cuadros de gran formato y una fuerza inaudita, una mirada inquietante detras de las pinceladas sueltas y enérgicas.

- ¿Toma algo el señor? No hay vino tinto. Entonces tomaré cerveza.
- Estuve en Granada estudiando, casi 11 años, hasta el doctorado.
No hablamos de Granada, porque "apenas me moví". Tiene un acento muy musical, "soy de Ceuta" puntualizó.

He leído en algún lugar la referencia a la violencia que puede expresar alguno de los cuadros. Quizás porque utiliza el rojo de forma un tanto abusiva, intensa. El rostro enrojecido, violentado, golpeado de sangre, los ojos vidriosos de un llanto reciente. A mi no me importa, para mi el rojo no es violencia, es pasión unas veces, cansancio otras, me atrae aún más, me acerca más a la obra.

- Desde luego la modelo parece estar viva -oigo decir detrás de mi.
- A mi lo que me interesa es el impacto que tiene en el espectador, la impresión que me provoca, no le hago caso a todas esas crónicas ni lo que dicen los medios cada vez que hablan de una exposición. Es más, no lo entiendo.
- Fíjate. Ves el rostro y luego los cuerpos sin cara. A veces me desconcierta -dice una mujer frente a un desnudo con un fondo totalmente azul- Parece un boceto. ¡Qué fuerza!

Sobre una mesa baja, la única que hay en la sala, dejo la copa de cerveza vacía junto a un vaso también vacío. Hay una hoja suelta que habla de la exposición. Leo entre líneas "Estas 'Esencias', título de la muestra, son el combustible de una narración donde la definición puede ser tan anónima como un cuerpo desnudo y sin rostro". Detras justo dos hombres desnudos, apartados del resto, "Hombres y mujeres definidos, cuerpos anónimos, la sensación de que el encuadre es un artificio más que una necesidad, que tras cada actuitud, cada mirada hay una historia, una concatenación de sentimientos que conducen, en muchos casos, a una insinuada violencia presente, pasada y futura" y un grito incontenible.

- En estas caras hay mucha paz, es como si se hubiesen relajado de toda la tensión, como si hubiesen sorteado una tempestad, -dice alguien a mi lado-. Retomo el folleto "descubrir por qué los retratados nos miran" y nos gritan y se exponen en la quietud, la relajación, la laxitud tras la lucha y el esfuerzo de un acción anterior que solo se intuye, porque no hay puja, ni batalla.
Le pedí a José Ramón que se pusiese junto a uno de sus cuadros. "Aquél" de dije. Pero me di cuenta de que no era el que creía, el que elegí en un principio. El rostro de ojos azules y boca entreabierta, o ¿era aquel otro de ojos negros y mirada perdida? Antes del posado dudé, pero no quise rectificar. Todos eran diferentes, los rostros eran todos distintos aunque sólo parecía cambiar los ojos, la boca o las cejas. El efecto era demoledor.

- Mira, para mí el concepto es muy simple, me gusta o no me gusta -oí detrás de mi otra voz-, y esto es excepcional.
El camarero paseaba de un lado a otro, ofrecía vasos y los reemplazaba por otros según se iban consumiendo. Me acerqué al primero de los retratos, cercano a la entrada y tomé un primer plano de unos ojos plenos de melancolía. A la izquierda había un grupo de visitantes que charlaba animado. En la puerta otro grupo esperaba para entrar.

Galería Bat Alberto Cornejo, hasta el 20 de julio, en la calle María de Guzmán, 61 de Madrid

Art Madrid 2015


jueves, 23 de mayo de 2013

Palimpsesto: Emilio Pemjean


Una buena noticia, el Centro de Arte Complutense ha vuelto a la actividad. Se cerró en noviembre y ha estado 6 meses parado, además es una buena noticia porque ahí siempre montan buenas exposiciones, es un lugar amplio y está en un sitio privilegiado. Para volver de nuevo a la actividad lo hace con Palimpsesto un interesante proyecto de Emilio Pemjean.

Pero quizá convenga primero reseñar qué es un palimpsesto. Originalmente es una tablilla, por lo general de cera, que se utilizaba en la antigüedad como soporte para escribir. Ésta se podía borrar y volver a utilizar. También también es el material, sobre todo papiros y pergaminos, que se reutilizaban, solían rasparse para borrar el contenido, y se volvía a escribía encima.

Emilio Pemjean utiliza este término como vehículo de su idea: transformar las salas reconocibles de los pintores como Velázquez, Vermeer, Courbet o van Gogh, utilizaron para representar sus obras, espacios de edificios ya desaparecidos, en los que intenta reconstruir el espacio original. De los lienzos elimina los elementos que componen la obra: los personajes, el mobiliario y la decoración hasta dejar al desnudo la sala que los contuvo. "Pemjean utiliza las maquetas y la fotografía para restituir espacios que ya solo podemos vislumbrar a traves del espacio pictórico, porque desaparecidos como espacios físicos, como espacios habitables, ya solo podemos reconstruirlos en la memoria", dice en el folleto informativo. ¿Cómo transmite esta la idea? En el mismo folleto podemos leer "...cuando vemos la habitación de Van Gogh, un interior holandés, el obrador de Velázquez en el Alcázar de los Austrias o el Palacio de Uceda, despojados de los seres y los objetos que los habitan percibimos realidades arquitectónicas diferentes que nos ofrecen la ilusión de recuperar las formas del ver el mundo, los usos y las costumbres de quienes se dejaron envolver en esos vacíos".

La exposición busca rescatar el espacio arquitectónico toda vez que "la arquitectura está eclipsada y oculta por otras bellas artes como la pintura o la escultura". Para desnudar de objetos estos espacios Pemjean escoge y desmonta paso a paso, al inicio de la exposición, "La lección de música" de Vermeer, y va eliminando la mesa, las alfombras, los personajes, la espineta, los cuadros, hasta dejar las paredes vacías y un espacio iluminado desde la izquierda por un rayo de luz. Luego actúa sobre las obras de Velázquez en la sala del Alcázar de Madrid que contenía a "Las Meninas", la Fábrica de Tapices de "Las Hilanderas", la habitación de Van Gogh en Arles o el estudio de Rembrandt en Leiden.

Cada imagen es un palimpsesto sobre el que actúa Pemjean, borrando el contenido y trayendo a la memoria el espacio, casi siempre reconocible, que contiene la obra, en total 10 obras de las que el autor se sirve mediante maquetas para reproducir estos interiores, y acompaña con fotografías de los mismos en un ejercicio de "rescate de la arquitectura que logra producir la inversión de la imagen pictórica".

Palimpsesto de Emilio Pemjean, en Centro de Arte Complutense, (C arte c.) en la Ciudad Universitaria de Madrid, junto al Museo del Traje hasta el 30 de junio de 2013.


Podéis visitar la web del autor http://www.emiliopemjean.com/Palimpsesto

domingo, 19 de mayo de 2013

Fotografías: Espacio Foto

Visitar una sala de exposiciones muchas veces es un impulso irrefrenable, y si te encuentras con la persona adecuada en la sala se convierte en un ejercicio delicioso.

"Cartier-Bresson o Álvarez Bravo, que lo fui a ver el sábado, me dijo, tenían una cámara primitiva. No es cuestión de cámara". "Desde luego!" le contesté totalmente convencido. "Ahora, con las cámaras actuales, continuó,  el retoque, no sé todas las técnicas que existen, es como si todo el mundo supiese hacer una buena fotografía". Yo estaba de acuerdo con Diego "la técnica se aprende, incluso puedes aprender a hacer buenas fotografías, los encuadres, pero la intuición, el momento, eso no se enseña. Ahora puedes disparar tic-tac, tic-tac, y hacer 100, 200 fotografías, porque las borras si no salen bien y ya está". Mucha gente habla de democratización de la fotografía, pero se está convirtiendo en la vanalización de la fotografía. "Hombre, me dice, no es lo mismo una galería de pintura que una de fotografía. Un cuadro es una obra única y aunque hagas una copia ya no es igual al original. Eso lo encarece". Por esa razón no es lo mismo una fotografía que un óleo o un acuarela. De ahí la mayor versatilidad que tiene una fotografía, pensé. Seguimos conversando de pie frente a un expositor de donde sobresalía la fotografía de un joven negro impresionante; a su lado había otra en tonos rojizos, "ésta fue portada de El País. Tuvimos suerte" añadió. Estábamos de acuerdo en muchas cosas, en los derechos de los artistas, el valor de una obra o en que el arte es para enseñarlo y vivirlo, no vale tenerlo encerrado en una habitación o guardado en una cómoda, sino no tiene sentido.

Me estuvo enseñando lo formatos de las fotografías en papel y metacrilato, luego planchas de metal y cristal, "hay artistas que se están dedicando a recuperar técnicas antiguas de revelado. Muy interesantes". Al coger una de aquellas fotografías plasmadas en placas, de una delicadeza sublime, tuve la misma sensación que cuando cogí por primera vez un original de Dalí, sensación de exclusividad que sólo se siente con una pieza única, mientras, él continuaba hablando y lo hacía con tal entusiasmo que te transmitía la certeza de que la fotografía es un verdadero arte.

Desde el pequeño expositor de placas que me recordaban los daguerrotipos, me fue explicando los artistas que ahora estaban en exposición.

"Ahora  tenemos dos autores", me dijo invitándome a seguirle, uno es Sofía Santaclara con "Cuarto de maravillas", una serie de imágenes en blanco y negro de objetos "de vestigios de lo que alguna vez estuvo vivo, de huesos humanos o de animales, de insectos, de fósiles o de objetos maravillosos de diversa procedencia y poética indudable". "Mi trabajo tiene un fuerte componente experimental, y muchas veces mis obras no finalizan en la propia fotografía y aspiran a la trimensionalidad. Creo entonces objetos que abandonan lo plano, cajas, libros... buscando siempre el enriquecedor diálogo entre los distintos sentidos".

Y "Boxed Town" de José Cavana, arquitecto y fotógrafo autodidacta. Es una colección de fotografías de playa y casetas "una serie de construcciones desprovistas de presencia humana, lugares desnudos de vida a modo de un escenario artificial creado con el propósito de mostrar un escenario límite, un incierto horizonte entre lo real y lo onírico", dice en la página de la galería.

Cuando me fui de la sala lo hice con la satisfacción de haber descubierto algo nuevo y realmente interesante.

Espacio Foto está en la calle Viriato, 53 de Madrid.
Para más información en su página de Facebook https://www.facebook.com/espaciofoto

jueves, 16 de mayo de 2013

Hipster, Jack Kerouac y la Sala 409

"Vaya a la Sala 409, me dijo la chica de información del Reina Sofía, si busca algo sobre el final de la II Guerra Mundial". Le dije que buscaba algo relacionado con los hipster. Me miró y sonreí. Le hablé de Kerouac y en tonces sonrió ella. "No hay nada sobre la bomba atómica, dijo, pero en la sala hay un Rothko y un par de obras de Still, de Clyfford Still, el expresionismo abstracto, quizá es lo que usted busca es de los años 50, me dijo con cierto entusiasmo. Es la cultura de la guerra fría, pintores en los que se invirtió mucho porque eran todo lo contrario del arte comunista. Se trataba romper el equilibro de poderes en todos los aspectos y en el arte para romper la línea clásica de la estética comunista se invierte mucho dinero en expresionismo abstracto de Rothko y Still, que son los que tenemos aquí, y Pollock". Al oír en nombre de Pollock quien se entusiasmó fui yo. "Eso, le dije, Jackson Pollock es el personaje, es la improvisación, el paradigma del hipster en la pintura, ese no tocar la tela con el pincel , la improvisación perpetua, el Charlie Parker de la pintura". "Justo antes de entrar en la Sala 409, continuó la chica, se proyecta "La ventana indiscreta" de Hitchcock, es la presentación, digamos del arte del régimen capitalista, el americano que se para, escayolado y sólo ve lo que hay alrededor en su patio de vecinos, la obsesión por controlarlo todo, espiar cada movimiento de los pisos de enfrente. De todas formas aquí tenemos, me dijo señalando una mesa con unos tres libros en cada lado atados con un cordel, literatura de la época, en un lado EE.UU., Europa en otro, allí España". En el lado americano estaba En el camino de Jack Kerouac, Aullido de Allen Ginsberg y uno de Henry Miller que no recuerdo el título.

"Últimamente estaba oyendo hablar de hipsters y es que no sé a qué se refieren cuando hablan alguien llamándole así" le dije a la chica. "Bueno, ya se sabe, los modernos de ahora son esos que se pasean por Malasaña y a fuerza de querer ser distintos van vestidos todos igual" me dijo con cierta sorna. Me despedí de ella y busqué la Sala 409. De vuelta a casa, casi inconscientemente, en el metro intenté recordar qué concepto tenía yo del hipster y me vinieron a la cabeza varias palabras. Tomé mi cuaderno de notas:

Hipster (anoté en el cuaderno estas palabras): Kerouac, Guerra, Frisco, Hip, Beat, Bop, Charlie Parker, negro, jazz, sexo, droga, borrachera. Era lo que me quedaba después de haber leído En el camino y Los subterráneos. Podía haber estado escribiendo un buen número de palabras, aunque sin  intentar imitar a Norman Mailer cuando hace una relación de términos en El blanco negro, donde describe el Hip: la relación,  perverso, medianoche, nihilista, sexo, asociativo, truhanes, libre arbitro, Thelonius Monk, negro, hipster ... y al Square, el americano convencional: el nombre, piadoso, mediodía, autoritario, religión, consecuente, policía, determinismo, Dave Brubeck, blanco, beatnik... (beatnik es el seguidor de la cultura beat, con el que el square denomina al hispter de forma peyorativa)

El perfecto hispter es el Dean Moriarty de En el camino, de Jack Kerouac, según los cánones clásicos. Es demente, vagabundo y pordiosero. Acudiendo al mismo Kerouac en sus Subterráeneos da una explicación que me hizo mucha gracia: "Julien Alexander es el ángel de los subterráneos; 'subterráneo' es un nombre inventado por Adams Moorad, poeta y amigo mío, que dijo: "Son hispter sin ser insoportables...". O sea que los hipster son insoportables.

Según Mailer el hipster tiene su origen en un problema de identidad. El individuo se da cuenta después de vivir la II Guerra Mundial y, sobre todo, después del lanzamiento de la bomba atómica, que ha pasado de ser persona a ser un número; vamos, que Moriarty (Kerouac) se da cuenta que puede caer una bomba atómica y matarlo, junto a cientos de miles de personas y él solo será el número x de una serie de muertos, ha dejado de ser Moriarty, así de simple. Con Kerouac el vértigo comienza en la Ruta 66. Vivir a salto de mata, de Nueva York a San Francisco (Frisco) y vuelta, un viaje por la América profunda y auténtica.

La idea que me quedó del hispter es la de un blanco que busca la identidad del negro, su sufrimiento, su potencia sexual, su cultura, una expresión que cataliza, después de 200 años de explotación y esclavitud, en el Hip. El jazz. Mi protagonista ideal no era Moriarty, sino Leo Percepied de los Subterráneos, y Mardou Fox, la protagonista negra, "el ángel negro, desesperado y sombrío, de este mundo subterráneo de Frisco", los ambientes sórdidos, Charlie Parker y la impovisación, la borrachera, las juergas, el olor de las calles y la oscuridad hasta la llegada del amanecer. Tengo subrayado un párrafo al inicio de la novela que dice "... cuando bajé por la calle Montgomery esa noche cálida y vi a Mardou sentada en el guardabarros con Julien, recordé de pronto: '¡Oh!, ahí está esa chica con quien quiero tener un asunto. Quién sabe si anda con alguno de esos muchachos', oscura, apenas se la veía en esa calle poco iluminada...".

Hay un trocito de El blanco negro de Mailer que es muy gráfico y lo voy a copiar íntegro: "Lo que son los camafeos de la seguridad para el blanco medio: madre, casa, trabajo y familia, ni siquiera son irrisorios para millones de negros; son imposibles. El negro tiene la más simple de las alternativas: vivir una vida de sumisión constante o de peligro siempre amenazante. En una situación tal en la que la paranoia es tan vital como la sangre para vivir, el negro se había mantenido vivo y había comenzado a desarrollarse siguiendo, cuando podía, las necesidades de su cuerpo. Al saber en las mismas células de su existencia que la vida era guerra y nada más que guerra, el negro (teniendo en cuenta todas las excepciones) raramente podía soportar las inhibiciones sofisticadas de la civilización y en consecuencia conservó para su supervivencia el arte de lo primitivo, vivió en el presente inmediato, subsistió gracias a sus kics* de las noches del sábado, dejando de lado los placeres de la mente por los más obligatorios placeres del cuerpo, y en su música dio voz al carácter y calidad de su experiencia, a su cólera y a las infinitas variaciones del gozo, lujuria, postración, gruñido, calambre, pellizco, grito y desespero de su orgasmo. Porque el jazz es orgasmo, del bueno y del malo, y fue así como habló a través de la nación, tuvo la comunicación del arte aun allí donde fue falseado, pervertido, corrompido y casi asesinado, habló, hasta en las formas populares almidonadas, de estados existenciales instantáneos a los que algunos blancos podían responder, y fue realmente una comunicación a través del arte porque decía: "Esto es lo que yo siento y en este momento tú también lo sientes".

*Kicks: literalmente, patada. En el lenguaje Hip viene del pinchazo o sacudida que se recibe al inyectarse la droga y, por extensión, significa placer. Vamos lo que nosotros conocemos como un chute.

El hispter, sintetiza Mailer, "absorbe las sinopsis existenciales del negro y en la práctica puede ser considerado como un negro blanco".

Hay que tener en cuenta que todo esto transcurre en los años 50, la situación de los negros norteamericanos y el sabor amargo de una juventud que acababa de regresar de una guerra con un final de extermino. Cuando todo esto se acaba, todas estas circunstancias ya no se dan, el hispter desaparece.

En los años 90 y hasta la actualidad se retoma el término hipster para aplicarlo a los seguidores de lo no convencional, cine y música independientes, que actúan al margen de las modas, compran ropa usada y hullen de todo lo comercial, amantes de la subcultura, lo intelectual, esquivan las etiquetas, aunque todos visten lo mismo y actúan igual ... pero esta es otra historia y era la que me tenía confundido.

lunes, 13 de mayo de 2013

El último tren

Debía ser en 1974, acababa de llegar a aquel barrio. Había noches que las pasaba con el transistor debajo de la almohada esperando oír el Space Oddity de Bowie y me sorprendía una noche tras otra con el Walk on the wild side de Lou Reed.  Mi amigo José María, que tendría 2 o 3 años más que yo, y con muchos posibles, me grababa cintas y aún conservo alguna: Rare Eart, Iron Butterfly, C.S.N.Y., Led Zeppelin, C.C.R., Wings, ...

Uno de los primeros discos que compré, cuando por fin tuve tocadiscos, sino el primero, fue Rock 'n' Roll Animal, de Lou Reed. La censura de la época había dejado el disco algo tocado, totalmente tocado, habían eliminado Heroine, pero para mi dicha estaba el Walk on the wild side.

Las noches de verano abría la ventana y escuchaba de fondo mi pequeña radio o los vinilos entre los  chisporroteos del los altavoces. Encendía un cigarro y me entretenía mirando un trozo de cielo que asomaba detras la alambrada de una masía que estaba frente a mi casa. Una farola de luz amarillenta de tanto en de tanto parpadeaba en la quietud de aquella calle sin tráfico. El olor acre de la calle inundaba el ambiente, y entre bocanadas de humo el ascua del cigarro iluminaba fugaz la habitación. Entonces esperaba una ráfaga de aire freco que trajera el arorma del jazmín que plantó mi madre nada más llegar a aquel piso de Barcelona. A ratos contaba las ventanas que se encendían y se apagaban del edificio de enfrente, otra veces, cuando se acercaba la noche de San Juan, podía ver los destellos de algún cohete fugaz. Alguna noche, los vecinos del piso de arriba salían al balcón. Los oía susurrar sin entender de qué hablaban, se les escapaba alguna risa y, con el pitido de las horas, los oía recoger las sillas y bajar las persianas. Entonces me sentía el verdadero dueño de la noche en mi soledad noctámbula, y escuchaba una y otra vez a Arlo Guthrie. Eran unos temas que me llenaban la mente de imágenes y fantasías, ahora irrecuperables, que parecían emerger de la enredadera que tapiaba mi jardín y lo separaba de la acera.

Tenía un vecino que algunas veces venía a mi casa, se quedaba conmigo escuchando música, fumando los dos acodados en la ventana. No recuerdo como se llamaba. Pronto comenzó a caminar por el filo de la navaja, por el lado salvaje de la vida, y poco a poco dejó de venir. Una tarde me pidió unos discos para oírlos en su casa y se llevó Ummagumma, de Pink Floyd, Made in Japan de Deep Purple y el Rock 'n' Roll Animal de Reed. Nunca más volví a verlo ni supe de los discos. Alguien me dijo que lo más seguro que los había vendido porque debía dinero a no se quien. Me dio igual.

Años después, una noche de verano, en Madrid, volviendo a casa tomé un taxi. Madrid tenía el mismo olor acre de todas las ciudades grandes, olor a asfalto y alcantarilla que entraba por la ventana del taxi. De la radio del taxi pude oír al locutor anunciar un tema de Lou Reed. Seguramente el mejor tema que había compuesto nunca, según mismo Reed, dijo el locutor: Coney Island Baby. Le pedí que subiera un poco el volumen. Un minuto después de terminar la canción llegamos a la puerta de casa. Subiendo las escaleras me acordé de mi vecino de Barcelona y sus paseos sobre el filo de la navaja, la enredadera, la farola de luz amarillenta y el chico de Coney Island. Al entrar en el salón miré entre los vinilos y allí estaba el de Guthrie, revisé los títulos y me sonreí al leer Last Train to Glorie. Se había salvado de la quema. Alguna noche volvería a escucharlo, pero no aquella noche.

Last train to glorie - Arlo Gutrhie

En la primera edición de Rock n Roll Animal de 1974 en España la censura eliminó el tema Heroine y en su lugar incluyeron Vicius, I can't stand it y Walk on the Wilde Side.

viernes, 10 de mayo de 2013

Deros: Wild Style



Muchos de los que me leen, y me conocen sin leerme, piensan que el graffiti es un trabajo hecho al azar y que cada grafitero trabaja a su libre albedrío, pero lo que no suelen saber es que dentro de esta disciplina hay unas normas que todos suelen seguir. El graffiti para muchos graffiteros es el Wild Style, que es el que voy a comentar.

Deros, siempre que he estado con él está pintando solo, es una especie de lobo estepario, pero muy joven. Escucha rap, también compone, y pinta con una disciplina envidiable. Lo que más me gusta de él es que siempre está experimentando: elección y degradación de colores, la power line, la nube, las sombras, los brillos, las pompas. Se podría decir que es un grafitero teórico y muy activo, en poco tiempo ha pintado, sólo en la Almudena unas 5 piezas, 3 de ellas son las que ilustran esta entrada.


Todos los grafiteros, aunque suelen improvisar, traen las piezas ya hechas en un boceto, en papel o en el teléfono móvil, y luego, sobre la marcha, van añadiendo y variando el color del relleno. Ayer, cuando entraba en las pistas de la Almudena, iba fijándose en las piezas que estaban en el muro. La mayoría son buenas, esta semana el muro al completo está muy bien y tiene bastante calidad. Tenía dudas sobre qué pieza iba a pisar (pintar encima de otra pieza). La decisión es bastante aleatoria, sobre todo el tamaño de tu pieza, luego los colores sobre los que va a pintar, aunque se blanquee el fondo, pintar sobre colores similares a los que él va a utilizar "raya un poco". Comentamos los dos un poco el uso de las sombras del 3D, utilizando diferente color dependiendo de dónde venga la luz, o sea, la orientación, aunque a él no le gusta pintar en 3D, observa que algunos grafiteros ya lo hacen, (los iré comentando en otra entrada) como Skey y Adios, y aunque no le gusta el estilo Model Pastel, no descarta hacerlo alguna vez.


La pieza son las letras, el nombre, en este caso Deros de borde negro. El fondo es donde está pintado el graffiti, aquí en azul grisáceo, y si no hay es la pared. Las letras tienen el relleno de tres tintas: amarillo, azul y verde. Para resaltar la pieza del fondo se utiliza una línea externa (blanca) que se llama power line; luego utiliza los brillos, también en blanco que van dentro de la pieza pegados al borde. Para romper la monotonía aplica una nube (rojo) debajo de la pieza y burbujas azules.

También es muy normal el uso de flechas para estilizar las letras. Normalmente se termina taqueando  o escribiendo el nombre del autor, la inscripción (Deros en blanco) y la dedicatoria (a la derecha junto a la fecha TMK también en blanco) que suele hacerse mención a amigos, colegas, grupo, etc.

Finalmente comentar que en ocasiones se suelen incluir personajes entre dos piezas que conforman un mural, suelen ser dibujos de cómic, como podemos ver en la pieza que encabeza esta entrada con una máscara de V.

domingo, 5 de mayo de 2013

En el Metro



Las horas que pasamos en el Metro, un submundo con sus historias y sus personajes, sus pensamientos y miradas perdidas. Esta puede ser cualquier historia de esas que nunca acaban.

03 de julio de 2016. Esperando el transbordo. De golpe han cerrado 23 estaciones
de la Línea 1. Un pequeño lío para llegar a la estación del AVE en Atocha.
Ventura Rodríguez-Línea 3
De golpe parece que se ha vuelto el invierno. El día claro huele a humedad y los que estamos por la calle caminamos con la prisa contenida que nos incita el frío. Vamos entrando en el Metro como un reguero de hormigas disciplinadas. Desde que he llegado a la estación y bajado al andén, no me he fijado en nada, salvo en un graffiti desgastado con el tag de Spen al pie de un banco metálico que hay  debajo de un anuncio de El Corte Inglés.

Estación de Guzmán el Bueno
He entrado en el vagón y casi sin darme cuenta ya estoy haciendo el transbordo con 50 personas a la vez. Sin agobios y ordenados nos vamos colocando en fila en las escaleras mecánicas. Unos a la derecha, quietos, otros subiendo por la izquierda. Nadie habla. A lo lejos, desde un vagón más allá veo acercarse a una vecina, una chica plagada de pins y chapas con consignas anarquistas, antitaurinas, feministas y una hoja de marihuana; tiene el pelo teñido de naranja y me da la sensación de que está engordado demasiado. Camina deprisa hacia las escaleras; adelanta a un chico alto, fuerte de  barba cerrada, guapo y con cara de buena persona. La chica nos sobrepasa y se pierde entre la muchedumbre en el cruce de escaleras, entre la Línea 2 y la Línea 7, en la estación de Canal, donde un músico impasible toca, con solo dos dedos, el Canon de Pachelbel por enésima vez. Se cruza entre los dos una joven atractiva. Me recuerda a una que vi ayer en un vídeo de Led Zeppelin. Tiene un caminar elegante, zapatos beige y media melena, la sigo con la mirada hasta que un hombre se interpone entre los dos. El chirriar de las escaleras mecánicas parece pasar desapercibido pero me distrae y se incrusta en los oídos. En el andén, suspendido, un cartel luminoso anuncia que el próximo tren llegará en 1 minuto. Espero. A mi lado se paran dos chicos negros, uno con paraguas y el otro con un gorro de lana marrón oscuro. Al lado de ellos dos chicas, parecen chinas, escuchan música y comparten auriculares, los ojos inexpresivos de ambas se pierden entre las vías; junto a ellas una mujer bosteza.

11 de julio de 2016. Entre los vivos, bajo las Ventas, la oscura sobra de la
 muerte. Día triste, día amargo. Víctor Barrio. Ventas-Línea 2 

Un estruendo ensordecedor anuncia la llegada del tren. Nada más llegar a la estación automáticamente se abren las puertas y un pitido monótono indica que las del primer vagón están abiertas. Nos sentamos ordenadamente. Los dos chicos negros enfrente de mi; a mi derecha una chica lee un libro de cubiertas amarillas, de reojo puedo leer "fue una suerte para ella...", no lo dudo. Más allá está sentado un hombre con bigote; otro con barba que tiene las gafas colgadas al cuello y un abrigo gris. En el último asiento una chica con abrigo de leopardo se mira en un espejo minúsculo, se muerde los labios, alza la barbilla y se retoca la sombra de los ojos sin disimulo alguno.


"Próxima estación Islas Filipinas" anuncia una voz metálica. Entra un niño de unos 4 años que corre a ponerse de rodillas sobre el asiento. Pega la nariz al cristal de la ventana, y cuando el tren arranca juega a ver pasar los cables que cuelgan del túnel. A su lado se sienta una mujer que calza botas mosqueteras, tiene el pelo rojo y se parece a D'Artagnan. Más allá un viejo de bigote cano y amarillento de nicotina dormita y cabecea; muy cerca un joven, con una cartera colgada a la bandolera, lee en un e-book, es imposible saber qué lee. Cerca tiene a una mujer con gafas Ray-Ban que también es imposible saber a dónde mira. Saca del bolso un bocadillo, lo muerde, vuelve a dejarlo en el bolso y mira a su alrededor; enfrente tiene a una mujer que juega con el teléfono móvil con una mano y con la otra sostiene una maleta rosa que lleva escrito con letras negras Roxi.


"Próxima estación Francos Rodríguez". Se cierran las puertas del vagón tras un cambio rápido de pasajeros. Incluso antes de que arranque el tren se oye el canto de unos periquitos. El parloteo de los pájaros da cierta sensación de exotismo al vagón. Una pareja los lleva en una jaula tapada con un trapo, a su lado, sin darse cuenta de nada, un viejo lee un periódico gratuito en una postura imposible. Una mujer, también mayor, sonríe al oír los periquitos. También ha entrado un hombre de pelo gris que recuerda a John Larroquette. Mira sin prestar ninguna atención al resto de viajeros y se sienta junto a una mujer que mece un cochecito enorme de bebé. El niño que mira pasar los cables del túnel busca sorprendido el gorgojeo de los periquitos sin encontrarlos.


Me preparo para salir. A la vez se levanta una adolescente que oye música en un iPod y acompaña el ritmo con los pies. Un asiento más allá un rapero con una gorra roja con las iniciales NY entrelazadas, sonríe a la nada desde la nube hip-hop que se escapa de los auriculares. Enfrente tiene a un mexicano, quizá sea peruano, que calza una gorra azul y sujeta, en un carro de la compra, un hatillo de bolsas de las que sobresale el marco de una fotografía que no puedo ver. Suena su teléfono: -"Sí! Sí!", contesta. No tiene respuesta, mira la pantalla, la apaga y lo guarda en un bolsillo. Se cala la gorra con gesto cansino y se queda absorto mirando a ningún sitio.

Se abren las puertas, salgo y me alejo oyendo el absurdo pitido que anuncia que las puertas del primer vagón están abiertas. También se baja una joven de pantalón tejano y zapatillas verdes, morena, pelo largo y algo rellena. La sigo por el andén, subimos juntos las escaleras mecánicas y nos separamos cuando ella toma el ascensor. Al salir al vestíbulo se pueden oír los torniquetes de las canceladoras de billetes. En su cabina hermética, como un pez en una enorme pecera, la taquillera despeinada lee un taco de papeles mirando por encima de las gafas.

Al salir a la calle la claridad del día se atenúa con la luz de los fluorescentes de la boca del metro. Llovizna, hace frío y, después de todo, no llevo paraguas y entonces me acuerdo del chico negro del trasbordo de Canal.


12 de enero de 2017. Luna llena. Islas Filipinas - Línea 7


05 de julio de 2016 La sonda Juno llega a Júpiter después de 5 años de viaje.
Algunos están indiferentes, otros, ignorantes, a sus cosas. Viaje al Planetario
que esta cerrado por reformas. Arganzuela-Planetario - Línea 6
26 de junio de 2016. Sostenella y no enmendalla. Ajenos a lo que ocurre: se acabaron las
 elecciones; España abandona derrotada el Europeo de Fútbol; los ingleses insiste en
 marcharse. Pueblo Nuevo-Línea 5


24 de junio de 2016 Día de San Juan los ingleses deciden
abandonar la UE. Argüelles-Línea 6
20 de junio de 2016 Paseo por el Retiro. Tarde de calor, se rondan los 30º. 
Esta noche entra el verano. Ibiza-Línea 9
16 de junio de 2016 Con motivo de los paros parciales convocados por el sindicato S.C.M.M. y
por otras asociaciones sindicales los días 14, 15,16 y 17 se han establecido servicios mínimos que
 pueden consultar en las estaciones. El próximo tren llega en 11 min. Gregorio Marañón- Línea 7

10 de mayo de 2016 comienza el Campeonato de Europa de Fútbol en Francia.
 Nueva campaña electoral: comienza la carrera. Baunatal-Metro Norte Línea 10
05 de Diciembre de 2017 Exceso de partículas (NO2) dióxido de nitrógeno
disparado sobre Madrid. Restricciones al tráfico. Canal-Línea 2

08 de Mayo de 2016 Fútbol: España perdió 0-1 contra Georgia.
Guzmán el Bueno-Línea 6
31 de mayo de 2016 en la Feria del Libro - Príncipe de Vergara-Línea 9
23 de mayo de 2016 Día después de la huelga.- Gregorio Marañó -Línea 7
Esperando al próximo tren.-  Argüelles-Linea 6
Último examen en la Escuela Oficial de Idiomas.-  Islas Filipinas - Línea 7
 Entrada cerrada durante más de 1 año.- Valdezarza-Línea 7
El tren se marcha sin esperar - Ópera-Línea 2
Atentas después de visitar el Matadero Madrid - Legazpi-Línea 6


01 de diciembre de 2017 Ola de frío polar de otoño. Casi si viajeros
en el transbordo. Canal-Línea 7