viernes, 12 de abril de 2013

TAKI 183

TAKI 183

Al salir del metro me encuentro con un graffiti sencillo. Es sólo un tag, la firma o apodo del graffitero. Está en un sitio solitario, destaca sobre una pared limpia y reluciente, de marmolina de color pardo. Lleva allí bastante tiempo y ya forma parte del paisaje. Los escritores, como se denomina a los grafiteros, estampan esta firma con un marcador, e intentan rellenar sistemática y concienzudamente todos los rincones posibles con ella, es lo que llaman bombardeo. Este guarreado, como dicen mis vecinos, tiene una historia, es inicio de la historia del graffiti.

Zota 27  (Madrid 2011)  (Foto: Paco Lorca)

El 21 de julio de 1971 el New York Times, publica una entrevista en la primera página de su sección interior a un chico que había saltado a la fama de forma totalmente anónima y sin buscarla. Allí contaba su historia y todo su mérito consistía en algo inaudito, en haber puesto su apodo en vagones, andenes y paredes por donde se movía a diario; era Taki 183.

La historia comienza a finales de los 60. Es la historia de los chicos de Nueva York, grupos de adolescentes que marcaban su territorio escribiendo sus nombres en las paredes de su barrio. Así creaban su entidad propia, la de la calle donde vivían y definían su grupo, escribían para sus amigos y para sus enemigos, señalaban sus límites. La firma era un pseudónimo, su tag, y era la forma que tenían de expresar su personalidad y, más adelante, su estilo. Entre ellos estaba Taki 183, un chico de origen griego que con 17 años comenzó a firmar con este apodo. Su nombre verdadero era Demetrius y utilizó la abreviatura de su nombre del disminutivo, Demetaki, de donde tomó Taki; el número 183 lo toma de la calle donde vivía. Era usual que algunos escritores, utilizasen en aquella época el nombre de su calle para incorporarlo al tag, en el caso de Taki la calle 183 en Washington Heights, de Manhattan, NY. Así completó su firma, Taki 183
Demetrius trabajaba de mensajero y comenzó a llenar con su apodo todos los sitios por los que pasaba durante su trabajo, viajando de un lado a otro de la ciudad, en el metro, en los vagones, en los andenes, en las calles, llegando a alcanzar bastante popularidad en toda la ciudad. Por otro lado, él consideraba que no estaba haciendo nada malo; de hecho, en la entrevista aseguraba que “simplemente es algo que tengo que hacer. Trabajo, pago mis impuestos y no hago daño a nadie”.

Taki 183 (Foto: Idea Axiona en Fotolog.com)

A raíz de la entrevista se tomó a Taki 183 como una especie de héroe o un icono y empezó a ser imitado por cientos de chicos. Hay que tener en cuenta que Taki 183 no era el primer graffitero, ya lo había hecho antes Julio 204, otro chico de Nueva York, y aunque lo realizara con anterioridad nunca firmó fuera de su barrio y eso limitó su obra a un ámbito más restringido. Luego vendría el primer tag con estética, el de Lee 163, y poco después la primera firma gráfica de Top Cat 126, que nos introducirá en el Wild Style. Pero estas son ya otras historias.

¿Qué fue de Taki 183? En otra entrevista, esta vez en el New York Daily News del 9 de abril de 1986, relata que en cuanto encontró algo más productivo abandonó el graffiti, entró en una empresa, se compro una casa y tuvo su hijo. En definitiva una persona normal.

Bibliografía:
Para este post me he ayudado con la lectura del blog de Idea Axioma http://www.fotolog.com/idea_axioma/27873242/
Una historia muy completa del graffiti la podéis encontrar en http://www.valladolidwebmusical.org/graffiti/historia/04historia1.html
Y para profundizar tanto en la historia como el los estilos os recomiendo http://www.subwayoutlaws.com/history/history.htm

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