lunes, 15 de abril de 2013

La invención concreta: Colección Patricia Phels de Cisneros


Ir al Reina Sofía siempre es una delicia. Siempre existe la opción de acercarse para ver alguna de las exposiciones temporales, y si no me gustan siempre queda la opción de ver el resto, porque vale la pena todo, el edificio, la colección permanente y las temporales.

En la planta de abajo, después de cambiar de edificio, es un antiguo hospital y cuando uno va a un hospital casi siempre tiene que cambiar de edificio y caminar por interminables pasillos, pues en la planta baja entrando por Atocha, está la exposición La invención concreta. Colección Patricia Phels de Cisneros. Mejor no leerte el papel que hay en la entrada y métete directamente y navegar por las salas. Lo más interesante, que yo no lo hice, es la interacción de la exposición con el teléfono móvil, lo que es llamativo porque en muchos museos te piden que lo apagues.
                                                                                                                    
                                                                             Jesús Soto, Sin título, 1962

Según el catálogo "es una lectura exhaustiva e innovadora del desarrollo de la abstracción geométrica en Latinoamérica desde la década de los treinta hasta los años setenta del siglo pasado". La seña de identidad que los artistas de ciudades modernas, como Montevideo, Sao Paulo, Río de Janeiro, Buenos Aires y Caracas, adoptaron como lenguaje de futuro cosmopolita y progresista.

La muestra me pareció espectacular, con mucho colorido y con una técnica y manejo de materiales excelentes, tan sólo decir que hubo un momento en que tanto efecto visual, el exceso de Op Art me provocó un pequeño mareo que tuve que sentarme para recuperar un poco el sentido de la vista, un conato del maravilloso síndrome de Stendhal, pero casi.

                                                               Alejandro Otero, Ortogonal (Collage) 1951-1952

El sorprendente colorido, intercalado minuciosamente entre los materiales, formando continuos juegos visuales, no dejan nunca de asombrar al espectador: madera, metales, alambre, papel, texturas y geometrías a veces imposibles que juegan con la luz, que provocan sombras e invaden el espacio con efectos luminosos que provocan, si no el síndrome de la contemplación y la saturación de la belleza, sí el agotamiento psíquico por el proceso intelectual de desentrañar tantas y variadas composiciones.

Para el espectador, lo mejor es ir descubriendo las obras y leer atentamente los paneles explicativos, sobre todo porque los artistas que integran este movimiento Op Art son sumamente teóricos, tratan sobre las obras y el efecto que éstas tienen en la sociedad, escribían manifiestos y artículos donde exponían la implicación del lenguaje artístico en el mundo que les ha tocado vivir. Claro que esto resulta, en ocasiones, totalmente disuasorio por la extensión de un lenguaje excesivamente técnico, pero también es cierto que si se cuidan estos detalles, dando una explicación sencilla de la obra y su intención, hacen la visita mucho más amena y enriquecedora, aunque, ya de por sí, explicar la abstracción es complejo y ara el espectador toda una epopeya entenderlo y comprenderlo se convierte en un ejercicio intelectual al que es difícil sustraerse.

                                                                                 Lygia Clark, Composiçao, 1953

Lo que realmente me pareció innovador es el uso de las nuevas tecnología y las redes sociales integradas en la exposición; según consta en el catálogo, "se crearon a propósito de la exposición que incluye un programa multimedia diseñado especialmente para la ocasión, que incluye experiencias interactivas en las salas, aplicaciones para dispositivos móviles y su propia página web: www.lainvenciónconcreta.org".


La exposición, es muy atractiva, sobre todo por la oportunidad de ver una de las colecciones más importantes y completas de arte contemporáneo que existen en la actualidad. En definitiva una muestra que vale la pena visitar y una oportunidad única de conocer artistas como Lygia Clark, Alejandro Otero, Jesús Soto o del nonagenario Carlos Cruz Díez, que se prodigan poco a este lado del Atlántico.

La invención concreta: Colección Patricia Phels de Cisneros, en el Museo Reina Sofía de Madrid, hasta el 16 de septiembre de 2013.

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